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 Jardines

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MensajeTema: Re: Jardines   Lun Sep 06, 2010 12:14 am

Sentía cierto cosquilleo familiar invadiendo mi abdomen, similar a cuando me acechaban los nervios o en este caso, un poco de miedo corrompiendo mis entrañas. ¿De veras saberlo todo me favorecería tanto como yo pensaba? Sabia desde un primer momento que no podría echarme atrás en esta decisión porque mas que nada en el mundo en estos instantes deseaba llegar a formar una pequeña parte de la vida de Jace y eso conlleva las acciones mas simples, tal cual en este caso era saber uno del otro. Y le entendía a él. Me estaba brindando una oportunidad para conocerle a fondo.
La esperada tarde había comenzado, y debía aprovecharla y vivirla como nunca.

Tomé los extremos de mi falda, inclinándome en una sutil reverencia, para corresponder a los modales de la encorsetada sociedad. Me hubiera gustado saludarle de otra forma, más cálida, sin tantos ojos al acecho de una indiscreción. Besarle a falta de los días pasados de soledad. Pero la ocasión se reflejaba provocadora entre miradas de deseo y nuestros escuetos intercambios de afecto, aunque todo rasgo de lo citado se evaporó de un plumazo al escuchar la última oración de los labios de Jace. “¿Su casa?”
Intenté mover alguna articulación para entonar palabras con sentido, pero un vertiginoso segundo después nos estábamos deslizando, unidos de la mano, sobre el resplandeciente mármol de la entrada hacia las estancias del jardín. Allí se hallaban ya congregados la mayoría de los invitados, reunidos en distintos grupos sociales dando buena cuenta del champán y hablando de más trivialidades de las sanamente permitidas. A medida que avanzábamos, muchas miradas se volvían en nuestra dirección curiosas, algunas me observaban con recelo pero se centraban en la figura esquiva que nos dirigía fuera de ese foco de murmullos y ojos chispeantes.

El corazón del jardín nos ofrecía más intimidad, un rincón mas apartado donde nuestros labios se aprisionaron en un apasionado beso, el cual ansiaba con fervor. Mas en ese momento mi cabeza era un hervidero de confusión y preguntas que requerían pronto una respuesta para volver a su ritmo tranquilo. Rocé otra vez sus labios antes de que se separara, evitando por un momento su fugaz mirada. Tal vez no fuera demasiado lista, pero el pequeño detalle de asociar la “Mansión Wayland” con un apellido innombrado no resultaba del todo imposible a pesar de todo.

- Jace Wayland… - Susurré mas bien para mi misma, intentando que de este modo pudiera sonar mas real. Alcé la mirada. ¿No ocurría todo demasiado deprisa? Si, por favor, realmente querría esa explicación.

Le veía sonreír bajo los claroscuros juegos de la noche, mostrando su voz firme pero deleitadoramente dulce rememorando su promesa. Acaricié su mano posada en mi mejilla, cerrando los ojos, como si hubiera sido especialmente diseñado este tacto para dominar mis emociones. Asentí repetidamente a sus palabras, sintiendo que con una sola vez no fuera suficiente para convencerme. Probé el sabor de sus labios una vez más, por numerosa vez a qué sabia un beso, antes de que supiera que se marchaba. “Quedate. Quedate siempre. Conmigo.” Murmuraba en mi mente dejando volar los pensamientos.
- Sé que confío en ti. Estaré aqui. – Dije susurrando en su oreja mientras tomados de la mano volvíamos a la claridad, mas separados y alejados, hasta que yo me detuve a pocos pasos dejándole adelantarse. Ignoré al personal presente que le siguió con la mirada adonde quiera que se dirigiese, cerrándose en banda tras él. Me aventuré entre la gente para buscar un rincón un poco mas tranquilo donde intentaría como me habían recomendado, disfrutar de la fiesta y poner orden temporal en mi cabeza.

Alcancé una copa de una bandeja puesta en una mesa cercana y me dí cuenta de que entre la multitud que se bifurcaba desde las faldas de las escaleras hasta donde alcanzaba el jardín, se distinguía la figura de Jace con una preciosa muchacha cogida de la mano, cabe decir, con una expresión de asombro poblada en el rostro. “¿Quién será?” Me pregunté. Estaban de cara al público con una abierta intención de declarar algo importante, por el aspecto de la joven, suponía que debía de ser la anfitriona de la ceremonia, pero algo en los gestos de Jace indicaba que no todo iba del todo bien. El silencio en la sala fue momentáneamente uniforme, esperando.
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Evan Dáddiego
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MensajeTema: Re: Jardines   Lun Sep 13, 2010 12:11 am

Al llegar a la mansión y apearme del carruaje dejé que el cochero se marchase, me dirigí hacía 'aquel lugar' lo encontré vacío.
Entré en la casa y una de las criadas que tenía al cargo del cuidado de la casa y la única a la que había hecho saber de la existencia de mi perro para cuando este fuese castigado no muriese. Si era realmente blando con él.
La mujer, vestida con ropas sobrias y telas baratas me hizo recordar que aquella misma tarde daban la fiesta de la presentación en sociedad de la hermana del heredero.

- Lo sé perfectamente, me tomas por estúpido.- Dije odiaba que me recordasen cosas que ya sabía. Había alargado mi trabajo con el firme próposito de no tener tiempo para asistir pero, no había sido el caso, se habían aplazado algunas reuniones y comparencias y eso me otorgó más tiempo libre del que yo querría disponer.

Me puse mi mejor traje, había sido confeccionado en oriente con las sedas mas exquisitas que poseían en aquellas tierras.
Durante el trayecto y al ver la mansión de los Wayland, recordé los momentos junto a Dante en aquella casa.
"El pobre era un paleto, no era inteligente, pero si brillante." Debía reconocer que había llegado muy lejos, incluso sobrepasandome a mí el hijo de una de las familias venecianas mas famosas de la época. "Pero ya no estás para entrometerte de nuevo viejo amigo traicionero." Su hijo aun era un niño, y siete años lejos de Venecia habrían mellado considerablemente la reputación de la familia, tomaba mi presencia como un pequeño obsequio caritativo para que lo usasen en su beneficio.

Al descender del carruaje y ascender por la escalinata de mármol blanco, me vino a la mente un viejo recuerdo de mi última estancia en aquella casa, habia sido la fiesta... no, no había sido una fiesta sino un funeral. El funeral de Dante, recuerdo la caja mortuoria y todos los demas detalles: flores, velas y más flores. Quizás fuera aquel el unico día en el que había obsequiado a mi mascota.

Fruncí el ceño al ver que no me permitirían la entrada si no mostraba la invitación, tras mostrarsela, entré al salón principal donde muchos criados me rindieron reverncias y caras que se alegraban de verme de nuevo por allí. Me dirigí hacia los jardines recordaba el camino, ¿cómo olvidarlo?

Allí el silencio era abrumador un sendero abierto, hacia llegar hasta los protagonistas de la noche. El joven hijo de Wayland y... mi gatita. Lamentaba tanto que hubise abandonado la mansíón, pero aunque a la puta la vistas de princesa puta se queda.
Sonreí parecia que el muchacho se mostraba inquieto o nervioso por la situación.
"Habrá que quedar en buena posición." Me dije mientras me acercaba lentamente hacia los dos chicos y con una leve inclinacion de mi cuerpo les saludé.
- ¿Podríais joven señor, otorgarle a este humilde Consejero, el honor de decir unas cuantas palabras en muestra de gratitud por haber querido presentar ante toda Venecia a esta bella doncella?- Pregunté con el tono mas meloso que podia usar cuando se trataba de quedar bien y aparentar. Por dentro me daba asco lo que decia.
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Jace Wayland
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MensajeTema: Re: Jardines   Lun Sep 13, 2010 4:15 pm

Mientras nos dirigiamos hacía el pequeño escenario construido en la zona mas representativa de los jardines, me concentraba en que podría decir, como presentarla. "Lo más importante y se me ha olvidado" Me recriminé, había estado pendiente de cada detalle y tan emocionado por la llegada de este dia que no me había preparado ningún discurso. Rezaba porque ocurriese un milagro.


Subimos las escaleras de madera blanca, ante nosotros había miles de pares de ojos observandonos.
La garganta se me cerró y secó tan rápido que tube que carraspear un poco, eso provocó lo que la atención se acentuara sobre nosotros.
- Bienvenidos, amigos, damas y caballeros una vez mas a la casa Wayland.- Dije tomando el tono grave y serio que recordaba en mi padre, desde pequeño me había entretenido intentando imitar aquel tono, ahora veía de que me servía.- Es agradable saber que tras mi partida, no ha supuesto la perdida de las buenas relaciones entre nosotros, el último evento no fue agradable para nadie.- Dije, hubiera preferido no tener que hacer mención de aquello, pero así era la improvisación del momento.- Pero en este día, la casa Wayland abre sus puertas para un acontecimiento mucho más alegre. Quiero presentaros a esta joven a mi derecha, la cual no podría presentaros sin nuestra Princesa aqui presente, no sabré agradecerle lo suficiente con mi lealtad, Alteza.- Hicé un paro para agradecer y continúe despues dirigiendo al resto de los presentes pues aún no había dicho el nombre por el que se conocería a mi queridisima hermana.- Daphne Wayland Desfassiaux, segunda heredera al linaje Wayland...- Aquella frase junto a su nombre salio de mi boca con orgullo, no simple, pues ni un padre podría sentir el orgullo que yo albergaba al hacer público todo aquello.


Hubiera preferido continuar pero alguien me interrumpió. Miré al hombre que se plantaba frente a mí.
Su actitud... prefería no comentarla. Pero a su petición no podía negarme, no siendo él, había prestado mucha ayuda cuando quedé... huérfano, era alguien respetado tanto en Venecia como entre los Wayland.
- Consejero Dáddiego, por supuesto.- Dije notando algo extraño en la reaccion de mi hermana.
"Tendré que preguntarle qué le sucede, después cuando todo haya pasado..."
Pensé distrayéndome de las palabras que pronunciaría el Consejero Real.
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Evan Dáddiego
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MensajeTema: Re: Jardines   Lun Sep 20, 2010 9:33 pm

con una breve inclinación de mi cabeza a modo de agradecimiento me volví hacia el público expectante que nos miraba con ojos anhelantes de escuchar.

Aclaré mi garganta como siempre hacía antes de comenzar un discurso ante las Cortes. Rescaté viejos recuerdos.
En aquel jardín me había cortado, arañado, desollado las rodillas... y cientos de otras heridas o golpes y todo por el antiguo dueño de aquella casa, de aquel jardín. Si. Todo era su culpa. Qué yo estuviese en Palacio trabajando, que se hubiese despertado en mi la personalidad que poseía, fuerte e indestructible. Todo, todo cuanto me había ocurrido había sido culpa de aquel desgraciado que ahora descansaba bajo tierra, bajo la tierra que yo pisaba.
"Destruiré todo cuanto has dejado en este mundo." Pensaba mientras me decidía a comenzar mi charla.
- Debo volver a agradecer al joven Wayland que me permita decir unas cuantas palabras. Nadie puede hacerse una idea de lo que supone para este muchacho el haber mencionado aquell última y desafortunada reunión acontencida aquí hace ya siete largos años.- Dejé que un silencio dramático inundara el jardín.- Si. Parece mentira amigos, Dante Wayland, nuestro casanova, el noble que desajustó todos los esquemas de la sociedad.- Volví a dejar que el silencio se asentase mientras recordaba lo poco convencional que había sido.- Pero... apesar de su muerte hemos seguido adelante, su hijo, su único heredero varón parece que sigue sus pasos,- me giré un poco hacia el muchacho y con una sonrisa fraternal le miré.- es su viva imagen, todos esperamos grandes cosas de él al igual que en su dia lo esperamos de su padre.

Me moví hacia el otro lado de muchacho, donde se encontraba la joven dama que mas que dama era y sería siempre a mis ojos mi gata, mi linda gatita en celo. Le ofreci mi mano para que la tomase.
- Es un honor y un placer darle la bienvenida al seno de la nobleza Lunae, señorita Wayland.- Dije alto y claro besando el dorso de su mano sin rozarlo apenas, el protocolo, y el paripé hacían que tubiese que controlarme, pues la queria de vuelta a la mansión de las sirenas. Solté su mano.- Espero quiera aceptar este humilde presente de mi persona hacia vos.- Le ofrecí una cajita alargada, esperaba con ansias su decisión.
"¿Que harás putita? ¿Aceptarás mi presente o por el contrario dejarás en evidencia frente a toda la nobleza veneciana a aquel que te ha ofrecido un apellido?" Pensaba mientras la miraba a los ojos, con aquel brillo de expectación cruel que solo ella podía ser capaz de hallar significado.
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Daphne W. Desfassiaux
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MensajeTema: Re: Jardines   Sáb Sep 25, 2010 2:09 pm

vale, la situacion era muy incomoda, apenas pododia creer lo que estaba pasando todo estaba sucediendo como si fuera una mera espectadora, mi mirada estaba ausente pues no prestaba casi atencion a lo que decian solo tenia ojos para los cientos de personas que alli se encontraban lo cual me daba miedo y respeto a partes iguales cuando me habló el que ahora era mi familia le observé escuchando un poco borrosa su voz simplemente asentí mientras hablaba a los presentes los cuales me miraban de manera curiosa pues muchos no me conocian, habia alguno que si pero que no se atreveria a decir nada jamás, yo no sabia donde mirar estaba sonrojada y opte por mirar a un punto fijo ganandome miradas de comprensión entre los presentes pero ellos no sabian lo que sentia en esos momentos simplemente me veian como una chiquilla que estaba ruborizada y avergonzada pero no era eso todo cuando yo era, cuando comenzó a hablar de su padre, me vino a la cabeza el recuerdo de el cuadro parisino que tanto me gusto.

al igual que momentos antes, la habitacion a la que habiamos entrado, una voz nueva me hizo tornanr un cierto interés hacia la conversación que estaban manteniendo, ¿ decir unas palabras ? ¿ sobre mí ? pero como se atrevia siquiera sin darme cuenta me tensé un poco pero solo lo logro notar mi hermano el cual tenia su mano en la mia, cuando se la cedió a ese otro hombre, si esque se podia llamar asi a alguien sin compasion senti repulsion y el vello se me erizó poniendome la carne de gallina.

comenzó a hablar con esa voz falta que en ocasiones poseia, riendose de la gente en su cara pues estas no conocian su verdadera realidad, no conocian como era y lo que más me dolia esque posiblemente nunca lo hicieran , eso me apenaba siguió hablando hasta que supe que se dirigia a mi le observé aparentemente tranquila pues ya estaba calmada no habia pronunciado aun palabra en toda la velada que llevabamos lo cual era algo raro para las demas personas en mi no pues solia estar callada la mayor parte de mi tiempo, esperaba que estas personas al menos pusieran la escusa de que estaba algo cohibida, cuando besó , más bien zozó el dorso de mi mano casi como azto reflejo intenté apartarla haciendo que algun presente sonriera , burlonamente por razones que desconozco y que no quiero averiguar.

pensé que podia tirarle aquella cajita en la cara si se me antojaba hacerlo pero seria un feo para la familia y eso no podia acerlo la tomé entre mis manos y asentí como muestra de mi gratitud solo le iba a dar la satisfaccion de decir unas pequeñas palabras. - no tendría que haberse molestado, ya que supongo que usted tiene muchas cosas importantes que hacer - respondí con una mirada mordaz que solo pudo ver el en la que me burlaba un poco, pues ahora mis bromas estaban adquiriendo mayor pericia gracias a la buena educacion que hacian mis doncellas dandome mayor ingenio, sonreí de la forma más dulce, cual angel del cielo cosa que contrastaba con mis rojizos cabellos.

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Drake Caiconte
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MensajeTema: Re: Jardines   Dom Sep 26, 2010 9:56 pm

El deseo de matar, de golpear. La sed de sangre. Maldita, maldita seas.
Verla a ella allí había sido un regalo, un sueño. Pero... ¿por qué se encontraba con otro? ¿Por qué esa sonrisa, esa complicidad? ¿Por qué, por qué? No paraba de repetir esa palabra, mi mundo comenzaba a darme vueltas y mi corazón parecía detenerse, me dolía. Era como estar siendo apuñalado, sintiendo como la vida se escapaba y las fuerzas me abandonaban lenta e inexorablemente.

Los momentos de la última noche inundaron mi confusa mente. Todo tomaba sentido en aquel momento. ¿Era por esto el porqué de sus palabras aquella noche? No creía creerlo, no quería creerlo así. Dolor. Dolor. Siempre acompañándome, nunca abandonadote. Maldita seas, maldita. El odio de creer sentirme traicionado no podía desembocarlo en ella, me era imposible odiarla. Me había engañado a mí mismo. Aquella parte de mí que sacaba a relucir en mis trabajos me había estado previniendo, pero yo tonto y estúpido no había querido escuchar lo que decía. ¿De quien era la culpa entonces? ¿Mía? ¿De ella? Volví mis ojos a la pareja, ver de nuevo aquella escena… La opresión en el pecho aumentó, no puede soportarlo. No podía soportarlo era demasiado doloroso.

En la lejanía de mi consciencia perdida escuche una risa. Volviendo a la realidad miré a la joven que ante mi se hallaba riéndose. Aquello me enfurecía aun más. Perra.
No podía permitir que siguiera viéndome de aquella forma. Inspiré profundamente dejando de observar a… Suspiré, era mejor no pensar ni siquiera…


Clavé mis ojos en la muchacha, alejando de mí todo lo posible que en aquel momento me permitía mi capacidad de mostrarme frío era capaz, a pesar de estar viendo a la joven con el brillo de la burla en sus ojos. Muéstrate sereno, eres Alacrán. Un asesino. Mataste a la primera mujer que amaste. Mataste a muchos otros, no dejes que la debilidad se refleje.
Débil. Maldita sea era débil. Por aquella niña me había sumergido en las profundidades de la más dolorosa debilidad.

Levanté la copa, había olvidado que contenía, pero debía ser suficiente como para calmarme.
Escuché como respondía mis preguntas. No me molesté ni en asentir ni en volver a mirar, la imagen estaba grabada en lo más profundo de mi mente y las puñaladas de Verdad que sentía cada vez mas profundas en mi pecho. Cortándolo y desgarrándolo así lo afirmaban. Tan sencillo y al mismo tiempo tan cruel e innegable.
Detuve mi mano cuando volvía a llevarme la copa a los labios. Prometido. ¿Prometido? ¡PROMETIDO! Mis ojos buscaron entre el bullicioso gentío a aquellos dos, mas no los vi. ¿Christinne? ¿Lo sabes? Christinne. Creía conocer lo suficiente a la chiquilla para ser consciente de si era desconocedora de esa verdad, el saberlo la devastaría, aquellas sonrisas que le había dedicado a él. Aquella complicidad entre ambos palpable a simple vista. Mi Christinne. Una sonrisa de pirata cruzó mi rostro. Una parte de mi la seguiría considerando mía aunque por muchas pruebas que se me presentasen me hiciesen ver que no era así.

Aquella noche.
Sí. Aquella noche donde mi lengua no se había detenido, le había y me había, a mí mismo, jurado protegerla de toda desgracia, de todo dolor, de todo mal. ¡Oh! Si ese joven se está atreviendo a jugar con ella… Le mataré sin dudarlo.

Volví a mirar a la chica. Daniela Di Chiamo. Había que ser cauteloso con ella. Víbora traicionera. Cuchillo de doble hoja. Asentí.
El aviso de la llegada de la joven que todos los presentes esperaban ver en aquella velada resonó por todo el jardín.

Aquella noche parecía estar llena de sorpresas inesperadas. Pues al girarme como todos hicieron para ver a la desconocida y misteriosa joven…
Cabello del color de la sangre seca, piel blanca cual primera nevada del invierno. Sinuoso cuerpo plagado de curvas exóticas y sensuales. Sonreí misteriosamente. La vida te sonríe a ti. Es cómico. Pensé mientras seguía mirando a la muchacha mientras caminaba del brazo del joven que por su comportamiento no podría ser otro que el dueño y señor de la mansión. El anfitrión del acontecimiento. Jace Wayland. ¿Wayland? Me tensé levemente, sin apenas notarse. Ahora recordaba el porque de mi nerviosismo desde un comienzo. Nunca regresaba a los lugares de mis crímenes y este por desgracia o fortuna era uno de los muchos. El primero desde que me puse bajo el mando de mi Amo.

Un murmullo bajo a mi lado llegó hasta mis oídos aunque no le presté atención pues el bullicio de aplausos era demasiado ensordecedor como para oír algo con coherencia.

Miré por el rabillo del ojo a Di Chiamo y asentí. Acaso es tan tonta que no recuerda… ¿próximos acompañantes? La vi. avanzar. ¿Qué? No, no podía estar pasando, ¿de verdad qué pensaba acercarse a ellos?
La vi alejarse. Suspiré con resignación. Podría dejarla ir sola pero acabé encaminándome en pos de ella con dos copas en la mano derecha y otra en la izquierda.


Mientras esquivaba a cada grupo de personas que se interponían en mi camino logré alcanzar una voz tan familiar como temida. Me detuve en seco y miré en dirección desde donde provenía y allí estaba él.
Con aquella falsa máscara en su rostro, interpretando tan espléndido papel como el afable y bondadoso Consejero Dáddiego. No podía creer que todos los presentes pudiesen estar creyéndose aquella burda mentira.
Suspiré él ya había llegado. Los que nos íbamos a reunir estábamos completos. Solo nos hacía falta el momento adecuado y el lugar idóneo para exponer el plan de la joven, pedir el lugar donde se realizaría mi trabajo y detallar los preparativos. Todo en una noche.

Cuando terminó su discurso me puse de nuevo en marcha para llegar hastami compañera.
Tragué saliva e inspiré una honda bocanada de aire.
Ahoramas que nunca debería recurrir a la frialdad de un asesino, observé laescena con cierto interés parado unos pasos más atrás.

- Señoritas. Caballero.- Dije a modo de saludo inclinando mi cabeza un poco.- Señorita Di Chiamo disculpe mi tardanza.- Me disculpé cortando aquel extraño ambiente. Entregándole a mi compañera una de las copas y ofreciéndole la otra a Christinne. No pude evitar no mirarla fijamente mientras ella no apartaba sus ojos de aquel maldito bastardo. Las excusas que ponían eran del todo ridículas y, en aquel momento poco, creíbles teniendo en cuenta que estaría casado con la joven Daniela.- ¿Milady?- Dije intentando llamar su atención para que tomase la copa de mis manos.

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Evan Dáddiego
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MensajeTema: Re: Jardines   Dom Oct 17, 2010 8:45 pm

Me sentía orgulloso de la atención puesta en mis palabras. Algunos se rieron por mis comentarios hacia Dante, todos sabían el porque de aquellas palabras pero ninguno sabían el porque las decía. “Imbéciles”. Odiaba a Dante aun después de todo. Le odiaba por no haberse llevado su muerte aquel odio que sentía hacía él.

Estúpidos patanes, eran ovejas que seguiría a cualquiera que tuviera dones de liderazgo. Acepté los aplausos que dirigieron hacía mí y los seguí dirigiendo los míos a la joven, que devoraba con la mirada, hacía tanto tiempo que no pasaba agradables momentos con ella.
Era una lástima que ahora fuese una noble y no mí siempre y eterna puta. Pero eso no cambiaría las cosas, ella seguía siendo mía y seguiría siéndolo hasta que yo me cansase de ella y la destruyese como con todas.

- No ha sido ninguna molestia y no hay nada más importante para mí que compartir la felicidad del hijo de un viejo amigo.- respondí ocultando el desprecio y el asco que me producía el tono de voz con el que hablaba y por aquella mirada.
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Christinne N. LeBlanc
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MensajeTema: Re: Jardines   Dom Oct 17, 2010 11:24 pm

La muchacha rubia continuaba frente a nosotros en aquel ambiente de confusión, desesperación y doloro que había traído o arrastrado consigo desde el momento en el que se nos habia cercado...¿por qué?, habría jurado que aquella vez en la que habíamos conversado había pensado en ella como una amiga...y sin embargo era ella ahora, quien parecía indiferente a la situación que había causado, quien destruía mi felicidad y estropeaba el mejor día de mi vida, borrándolo, haciéndome pensar que jamás había sido real o tan solo había existido...sí, había pasado de ser el mejor día de mi existencia al peor de todos...tan solo pensaba en lo rota que me sentía por dentro, en el sonido de cada centímetro de mi corazón desmoronándose, en todas las promesas y las palabras de amor dichas atrás como si fuesen mentiras...si alguna vez había deseado que la tierra me tragase era en aquel momento en el que todo para mi dejaba de tener aquel brillo o color, en el que sentía que perdía lo que realmente me hacía feliz en la vida...perderle a él. Miré a Nunzio queriendo pensar que todo aquello era mentira que se trataba de una pesadilla, eso era, aquel sueño se había convertido en una pesadilla, tenía que despertarme...no podía haberme mentido de ese modo,¿Por qué jugarsela al decirme todo aquello si ya tenía a alguien?, aquello me estaba matando por dentro, todas aquellas dudas, aquel temor...me dolía el pecho, sentía que iba a desmayarme, quería gritar. Tiró la copa contra la parez, provocando un gran estrépito al romperse los critales el cual me hizo sobresaltarme levemente.Tenía los ojos llenos de lágrimas, luchaba por contenerlas, no quería que me viesen de aquel modo, no les daría aquel gusto, me mordí el labio inferior un instante tratando de contenerlas,aguantando un poco más.Contestó a mis preguntas y pude sentir como la esperanza que había tenido de ser feliz junto a él se desvanecía, como mi alma me abandonaba y la razón me pedía que me marchase, mientras el corazón pedía a gritos que buscase aquel amor que me había prometido en sus ojos para poder seguir viviendo un poco más...no sabía que haría ahora que sabía que no podía vivir sin él, que era mi único motivo de felicidad, la única persona a la que amaba y que sentía que me amaba con sinceridad en aquella sociedad de falsos.
-¿P-por qué...por qué no me lo dijiste...?, yo confiaba en ti...te he abierto mi corazón y tú...¿has jugado conmigo?, no quiero creerlo...-dije con la voz temblorosa.-¿No es importante...?, ¡has dicho que me amas cuando estas prometido!,¡Nunzio,¿qué esta pasando?!-le dije aún llena de confusión, no entendía nada, no quería entenderlo.Decía que me amaba que era la única para él, me pedía que olvidase todo aquello...pero estaba decepcionada, confundida, dolida, enfadada...otra vez más se habían reido de Christinne LeBlanc...casi sin darme cuenta mi mano se dirigió a su mejilla y la abofeteó, casi sin fuerza debido a que todo mi cuerpo temblaba pero la suficiente para que al menos notase mi enfado.-¿¡Qué me amas!?, ¿cómo puedes pedirme que lo olvide? no te imaginas que esta siendo esto para mi...acabo de enterarme que el hombre al que acabo de confesar que amo, del que estoy enamorada como una estúpida ya pertenece a otra, ¿cómo quieres que lo olvide cuando siento que te has reído de mi todo este tiempo?,¡soy una estúpida!-al instante me arrepentí de mis palabras y de haberle abofeteado,pero no me disculpé, tan solo llevé mi mano al pecho y la sostuve agarrándola con la otra mientras le miraba con el ceño fruncido y los ojos inundadospero,pronto aquellas lágrimas se encontraron bañando mis mejillas.Oculté mi rostro con mis manos un instante, sintiendo mis hombros temblar al intentar acallar los sollozos, luego alcé la mirada de nuevo y miré a Nunzio, con el rostro bañado en lágrimas,causadas por todo aquel dolor.Sabía que no siempre se amaba a la persona con la que te prometían pero también sabía que tampoco yo deseaba que de haberme prometido con un muchacho este regalase su amor a otras...quería darme la vuelta, pero entonces observé como un muchacho trataba de llamar mi atención con una copa y sin mirar de quien se trataba aparté la mano que la sostenía con la mía, casi haciendo que callese, pero entonces me arrepentí pensando que a lo mejor beber algo me calmaba y tomé la copa para darle un pequeño sorbo.-Brindo por esto.-dije con sarcasmo, estaba demasiado herida como para atender a razones, entonces me giré a mirar a quien me había ofrecido la copa y al mirarle reconocí de inmediato su rostro, me quedé unos instantes estudiándole, quizás me equivocaba, pero no, aquellos ojos...era él sin duda.-Usted...-susurré.-¿Qué hace aquí?, es una sorpresa...-dije y entonces me di cuenta que aquello en ese momento era irrelevante y volví a mirar a Nunzio y a la muchahca rubia, a la cual no sabía si odiar...por destrozarme todo cuanto había conseguido para ser feliz y ahora me hacía tan infeliz.
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Jace Wayland
Locus Lunae
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Personalidad : es un chico diferente al resto, muy reservado y eso produce desde el primer momento de conocerle muchísima curiosidad e intriga, es de carácter muy fuerteen realidad es muy vulnerable, aunque a primera vista parezca borde y egocéntrico. Tambien es un rebelde, que siente poco respeto por las cosas, su humor suele ser cinico y plagado de ironias. En algunas ocasiones pierde el hilo de la conversacion.

MensajeTema: Re: Jardines   Jue Oct 21, 2010 10:54 pm

Debía haberme esperado aquellas palabras. Dáddiego en ocasiones me sorprendia por su falta de tacto con el tema de la muerte de mi padre, habría esperado que con mencionarlo una vez se sintiera satisfecho pero a cada palabra referente a él yo me acogojaba mas, pues las imagenes de aquella noche se reproducían incansablemente.


"¿Grandes cosas?"
Sonreí, si grandes cosas eran lo que esperaban de mí, estaría muy equivocados, pues de ser cierto lo que esperaban se llevarían grandes decepciones. Las pruebas se hayaban entre y frente a ellos. Una cortesana era ahora mi hermana, mi corazón pertenecía a una muchacha del reino contrario y... entre ellos buscaba en las noches al culpable de todo el mal que había sufrido desde los diez años. "Ciertamente, soy la viva imagen de mi padre. Un casanova y un noble liberal." Pensé mientras aplaudía también con agradecimiento las palabras de Evan, aunque también me encontraba aturdido por la sonrisa de Daphne hacía él.
- Querido amigo, me siento honrado por sus palabras. Os las agradezco en nombre del apellido Wayland.- Dije con toda la cortesía en la que estaba educado. Me dirigí hacia los asistentes y con una ancha sonrisa di comienzo a la celebración.- Disfrutad damas, caballeros, amigos y socios. Disfrutad de la hosptialidad de la familia Wayland como nunca antes.- Incliné la cabeza a modo de despedida hacia Dáddiego y le habé en susurros.- Si nos disculpaís amigo.- Dije cogiendo a Daphne de la mano y llevandola hacía la entrada del jardín.- Cambiate hermana mía, yo... iré después...- Miraba hacia el jardín buscandola con la impaciencia de un chiquillo, volvi a mirar a mi dulce hermana.- Id a cambiaros rápido.- La apremíe dandole un suave beso en la mejilla.


Cuando la hube dejado me adentré en el mar de gentío que apenas me dejaba caminar en busca de aquella muchacha. No supe cuantos agradecimientos dí, ni cuántas felicitaciones recibí, pero al fin la encontré en un lugar apartado de toda la muchedumbre, hubiera jurado que estaba sola y desatendida cuando reparé en los tres guardias y varios camareros cercanos a ella.
Sonreí al ver cumplidas mis órdenes. Extraño sin duda teniendo en cuenta que era yo el señor de aquella casa.
- ¿Signorina?- Pregunté llamando su atención y tendiendo mi mano reparando entonces en la copa que llevaba. Le di la otra para caminar.- Acompañadme, os responderé a vuestras preguntas en un lugar mas privado.


off:
Spoiler:
 
TENGO MUCHA PASTA PARA QUE ESTE DOMINGO HAGA CINCO MESES DE FIESTA xD
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MensajeTema: Re: Jardines   Miér Nov 03, 2010 11:21 pm

Seguía sosteniendo la copa de champán entre mis dedos, estudiando como si me fuera la vida en ello, los brillos del líquido al girar la copa a uno u otro lado. Mis pulsaciones no habían disminuido su ritmo aunque ahora palpitaban con un deje de tristeza impresa en la sangre. Solía levantar la cabeza un par de veces para observar a Jace sobre los escalones presentando a la nueva miembro de su familia, hecho que todavía no alcanzaba a entender del todo, pero dado que la multitud se agolpaba sobre ellos con el claro objetivo de asfixiarse entre tanta gente, dejaban poco espacio para dejar fluir claramente la información.
Yo, desde mi rincón del inmenso jardín, sentía que el mundo se volvía cada vez mas ceñido y estrecho a mi alrededor. ¡Maldito corsé! ¿Quien había tenido la genial idea de inventarlos?
Observaba a las damas, tan diferentes a mí. Desde el bordado de sus faldas hasta la forma de coger el abanico era distinto. Somos personas al fin y al cabo. Queremos, odiamos, amamos, nos alegramos y entristecemos a la vez que nos decepcionamos y nos ilusionamos. Pero no somos iguales, ni por asomo. Mi familia, mi educación, mi mundo, tan diferente al suyo. Tan diferente al de él. Toda estas personas reunidas aquí son como Jace. Una clase social distinta, otro mundo, otra historia. Una a la que no debería pertenecer y en la que me siento como una intrusa.
Una nobleza que tampoco tolera al reino contrario.

Pensar en esto me revuelve el estómago y hace que quiera salir corriendo lo más rápido que me permitan mis piernas. Pero le prometí que aquí estaría. Y él es la única razón.
Tomo unos sorbos más del champán, confiando en el alcohol para desinhibirme de estas mundanales preocupaciones, sin embargo lo que realmente me calma es un olor cercano que percibo. En un jardín y entre tanta variedad de flores siempre me acompañan, mis jazmines.
Me acerco unos pasos al arbusto para acariciar las hojas y el aroma. Tengo la tentación de coger alguna, pero me niego al ver la precisión y pulcritud con las que están cortadas. Aunque sea por un momento, sonrío, justo antes de girarme asombrada por la reciente ola de murmullos que ha colapsado las bocas de los invitados.
Un nuevo hombre trajeado ha subido los escalones junto a los anfitriones de la fiesta.
Desde la lejanía no pude reconocer bien su físico pero cuando habló me vinieron la memoria imágenes de aquella enmascarada noche en la Piazza di San Marco. ¿El consejero de la Princesa? Si, según recordaba. ¿Estaría allí Carolina? Un cara amiga no le vendría nada mal a mi sistema nervioso.
Por unos momentos parecía que estuviera aislada del mundo entero, en mi pequeña burbuja de miedos personalizada. Con el dedo, describía círculos en la copa, los mismos círculos que describían los pensamientos en mi cabeza, una y otra vez.
Solo consiguió sacarme de mi entrelazado cerebro la voz que conseguía revivir mi existencia, y daba gracias a ello, prefería los pies sobre la tierra y sobre todo, junto a Jace. Le sonreí por haberme liberado de mi cárcel mental y dejando la copa sobre la mesa cercana, me aferré a su brazo como si fuera la última piedra en un océano, en busca de ese rincón privado.

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MensajeTema: Re: Jardines   Sáb Dic 04, 2010 3:46 pm






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