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 Jardines

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Christinne N. LeBlanc
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MensajeTema: Re: Jardines   Jue Jul 01, 2010 10:50 am

Aún deseaba aquello más que nada, aún deseaba que me abrazase y sus labios volviesen encontrarse con los míos como aquella noche pasada en su habitación, la cual, apesar de haber pasado hacía ya tiempo, seguía recordando tan clara y cercana. Observé como tomaba mi mano para acercarla a sus labios y besarle mientras me miraba y yo le devolvía la mirada aún algo confusa por todo aquello...había demasiada gente de ambos reinos que podrían vernos, la reputación de ambos en peligro, él, sirviente de la realeza y Lunae, yo, hija de noble Solis, aunque, ¿cuándo me había importado mi reputación?, ah, sí, desde que mi padre me había prohibido ver a mi madre y aunque ella ya había muerto era algo que ya estaba en mi...sonreí ante sus palabras y comencé a comprender todo aquello...como me había dicho aquella noche posiblemente se había ganado la fama de mujeriego y por tanto a nadie le sorprendería verle coqueteando a él, el sirviente Lunae mujeriego, con la hija recién llegada a Venecia de un noble Solis, que aún no se ha integrado del todo y parece ser demasiado ingenua para darse cuenta de todo. Sonreí, un gran plan. Entonces tiró de mi mano para arrastrarme a un lugar en el cual la muchedumbre apenas se manifestaba, lo cual agradecí, apesard e todo nunca me había ustado estar rodeada de tanta gente que tan solo te juzgaba y cuchicheaba.Soltó mi mano y acarició mi mejilla, le miré como si no acabase de creerme aquello.

-Me alegra mucho oír eso...-
dije y apenas pude darme cuenta de los impulsos de mi cuerpo para abrazarle, dado que cuando quise darme cuenta mis brazo ya casi rodeaban su cuello, sin embargo ante el miedo de ser vistos hice como si le arreglaba el cuello de su camisa, sonreí con algo de tristeza.-Lo siento...te he extrañado...mucho...-le dije con una sonrisita sin mirarle a los ojos ya que temía que viese mis ganas de besarle y cumpliese mi deseo arriesgándose a todo.-Sí, me lo ha parecido...aunque he intentado pensar que no era tanto el tiempo que pasaba recordando la última vez que nos vimos no lo conseguí....intenté encontrarte de nuevo por las calles, pero tampoco eso conseguí...-dije con una voz suave, ¿cuánto tendría que esperar para verle cada vez que se iba, cada vez que le perdía? aquel recuerdo me había hecho aguantar muchas cosas, pero un recuerdo no se le comparaba.Solté su camisa y me apoyé contra una pared, mordiéndome el labio inferior ante las ganas de besarle.-No quise pensarlo, pero pensé que te habías olvidado de mi...-confesé y alcé vacilante la vista para mirar su reacción.
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Nunzio L. Falecci
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MensajeTema: Re: Jardines   Jue Jul 01, 2010 1:45 pm

Su mirada parecía interrogar todo lo que hacía con esa confusión escrita. Poco después sonrió, haciendo que yo también me alegrase. Había entendido porque no estaba besándola todavía. Entonces murmuró dulces palabras y con ese movimiento repentino de intento de abrazo puso a prueba mi determinación. Dejé de acariciarle la mejilla y puse mis brazos a mis costados, apretando con fuerza los puños. Ese tipo de abraza podría ser más que un intento de ganarse el inocente corazón de una extraña. Pero ella lo supo disimular bien. Me retocó el ya de por si perfecto cuello de mi camisa. Le acaricié el brazo con dos dedos, desde el codo a la muñeca, una y otra vez, como si le estuviese dando ánimos para algo. Parecía espontáneamente triste.

-No te disculpes, no me creo que aún no te esté abrazando.-dije en un pequeño susurro. Rehuyó mi mirada y dibujó una maravillosa sonrisita que me hizo fruncir la boca para no reírme. No me hizo falta contenerme cuando dijo lo siguiente. Dejé de acariciarle el brazo pero mantuve la mano quieta. Mi rostro quedó ausente y casi sin vida al recordar mis últimos días. El trato en el submundo escondido de palacio no habría sido tan malo como el de la cárcel, pero lo peor era el no saber. El desconocimiento de si me declararían culpable, cuál sería el castigo por el robo no cometido por mi parte. Desvié mi mirada al suelo con una sonrisa fría y para nada sincera.-Hubiese sido difícil encontrarme en la calle, he estado... en palacio todo el tiempo.-no supe muy bien porque no dije nada. Creí que no merecía la pena, que no tenía porque destrozar una buena velada con recuerdos amargos de un pasado no tan lejano. Se separó de mí y se apoyó contra la pared. Se mordió el labio inferior. ¿Cómo podía gustarme ese gesto en su bello rostro y a la vez odiarlo tanto? Su cara se volvía irresistible. Pero me daban más ganas aún de besar sus labios. Me llevé una mano a la nuca y la rasqué levemente, intentando apartar temas no apropiados para la situación. Ceñudo, entreabrí la boca sin saber que decir. ¿De verdad pensaba eso de mí?
-Ni se te ocurra pensar eso bajo ningún concepto.-si no fuese ella, hubiese sido la tontería más grande que había oído nunca. Suavicé mi expresión e intenté encontrar palabras para darle a entender que olvidarla sería casi un pecado capital para mí.

-Estos días solo he tenido tiempo para recordarte... para visualizar cada movimiento de tu pelo, cada mirada hechizante en mi mente.-alcé las cejas cuando recordé esa fría celda. Cuando por las noches ni siquiera una pequeña luz iluminaba mi espacio, me deleitaba contemplando imaginarias Christinnes por todas partes, me olvidaba por un momento de la situación y me llevaba hasta ella, donde quiera que estuviese.-Esa noche no fue como otras tantas, nada más lejos de la realidad. Como olvidarla. Ha cambiado mi forma de ver a las mujeres. Porque directamente ya no las veo.-emití un suspiro cansado y di un paso hacia delante, pudiendo tocar si estiraba el brazo la pared en la que se refugiaba ella. Miré sus labios, intentando perderme con ellos en mi mente y continué mi explicación con mirada embelesada.-Huelo cualquier perfume femenino y mi cabeza ya intenta encontrar similitudes con tu olor. Veo unos ojos claros y mi mente se queda en blanco. Y ahora te veo a ti.-alcé la vista para sumergirme en las claras profundidades de sus ojos, esa puerta al alma que tanto me revelaba haciéndome un hombre increíblemente feliz.-Y juro que si no estuviésemos rodeados de nobles fanfarrones, ya estaría probando el sabor de tus labios.-con el índice recorrí las comisuras de estos, imaginándome por docena vez su sabor ese minuto y a saber cuántas desde la última vez que la vi.-Néctar y recuerdo que no me deja dormir por las noches sabiendo que ese día no lo he tenido en los míos.-me encogí de hombros como si hubiese dicho la obviedad más grande del mundo y llevé mi mano a su cuello.-Créeme, no le he dicho nada parecido a nadie nunca. Tampoco me estoy tomando esto que pasa a la ligera... Estoy tan confundido con las novedades que están ocurriendo, que últimamente ya no se ni que pasa.-finalicé con una sonrisa seca.

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Christinne N. LeBlanc
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Jul 02, 2010 2:04 pm

Mis ojos aún se mantenían fijos en los suyos, como queriendo leer cada pensamiento o sentimientos que habitase en su interior. Me mantuve apoyada contra la pared, dado que pensé que mantener levemente la distancia con el era algo más que sensato dado a mi actual situación como chiquilla desesperada por un beso...
Ahora me explicaba no haberle encontrado por la ciudad, ates me había limitado a imaginar que tratar de causar la casualidad es imposible.Le miré tratando de grabar todos los rasgos de su cara en mi mente, cada mirada, cada sonrisa...estaba decidido, se había convertido en mi persona preferida.
-¿Y...no volviste a Rialto ni una sola vez?-pregunté pensando en las tantsa veces que había estado allí a la misma hora por si le encontraba.Escuché sus palabras y mis ojos se llenaron de lágrimas, tanto por el hecho de sentirme cruel por haberme siquiera permitido pensar aquello y por la emoción de volver a verle, contuve las lágrimas como pude.-Lo siento, no volveré a pensarlo...-le dije llevándome el dorso de la mano a los ojos para apartar las lágrimas que amenazaban con bañar mis mejillas.Me hacía tan feliz escucharle, todo cuanto decía...era tan dulce, tan perfecto...tan fácil de querer.-Tampoco yo he podido dejar de pensar en ti...han tratado de que mostrase interés por cualquier hombre al que me presentaban...¿pero cómo hacerlo si solo pienso en ti?, ya me interesa alguien...no quiero saber de nadie más...-confesé, por aquella razón me había ganado más de una regañina por parte de mi padre.-Nunca me había sentido así y...en parte me asusta....-dije, pero entonces recordaba que era por él por quien sentía aquello y me volvía decidida, porque no me importaba si era noble o no, lunae o solis...simplemente era él...
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Daniela di Chiamo
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Jul 02, 2010 6:07 pm

La fiesta a la que no iba a ir hasta hacía unos días. Pues allí estaba. Esperando al asesino que últimamente frecuentaba. La noche anterior casi no había podido dormir, acosada por extrañas ensoñaciones relacionadas con gente muerta, Nunzio a mis pies medio desangrado y varias imágenes más no muy agradables. Así que esa mañana había despertado con un humor de perros, con dolor de cabeza y con unas ganas tremendas de acabar con la fiesta, incluso antes de haber entrado. Y además el maldito Alacrán me hacía esperar, y demasiado tiempo. A saber cuanto tiempo llevaba allí, sentada en una silla del majestuoso y bien decorado jardín esperándolo. Me había arreglado de una forma que jamás había hecho, todos los detalles estaban pensados concienzudamente y casi había despedido a la mitad de la servidumbre de casa por no hacer caso a mis peticiones. No, desde luego no era mi mejor día. Pero podía pasármelo bien igualmente. ¿No? Me levanté con cuidado de la silla, dejándola de nuevo en su sitio. Cogí el bordillo de mi vestido y me encaminé hacia el hall, a ver si lo veía y podíamos hablar con el dueño de ese lugar...

En el hall no había muchos invitados, ya debían de estar casi todos en la fiesta.

-Menos el mío como no.-susurré. Bueno, pues que no viniese si no le apetecía. Ya me las arreglaría yo sola. Volví de nuevo hacia el hall y al pasar un apuesto camarero con una bandejita con copas llenas de una sustancia dorada lo cogí del brazo y le hice parar.-¿Que me vas a dejar sedienta?-dije con una voz preparada, la que utilizaba siempre con esos hombres. Inmediatamente me miró de otra manera y me ofreció la copa más repleta. Típico, daba igual si eras guapa o no, les hacías creer que eran ellos los bellos y ya los tenías comiendo de la mano. Acepté la copa con una sonrisa y bebí un pequeño trago. Un frescor me llenó y acabé vaciando la copa en seguida. La dejé en la bandeja con un golpe seco y cogí otra. Siempre podía emborracharme y olvidarme de todo. El camarero seguía mirándome, con una extraña sonrisa en su cara. Con el entrecejo fruncido le miré de reojo mientras me giraba hacia el jardín y la fiesta. Había gente en grupo, parejas... me pareció ver al anfitrión, con el que había concidido como con todos los nobles en fiestas oficiales. Hablaba con una muchacha morena que me sonaba. Era la hija de LeBlanc, ¿quizás? Seguramente, tenía ese porte no muy distinguido pero que la hacía ser reconocida. Miré a otros invitados. También estaba la princesa de Lunae. Bueno, también era lógico. Asistía a muchas. No reconocí a mucha gente más... cabezas rubias, pelirrojas, morenas sin nombre se movían a mi alrededor. Dejé caer la copa al suelo con los ojos salidos de las órbitas, mirando a Falecci. ¿Podía alguien explicarme que hacía allí ese...? Me mordí el labio inferior y con la mano despedí al camarero. No reaccionó.

-¿A que esperas? Vete.-ordené malhumorada. Tendría que hablar con Wayland del servicio, aunque no ahora. Me dirigí con pasos lentos hacia Nunzio, rompiendo la copa caída bajo mis pies. Paré al ver que él ya había encontrado a quien buscaba. Christinne LeBlanc y el señor prometido hablando. No me importó, sabía de las compañías de Nunzio. Aunque seguí vigilándolos con la mirada cuando se fueron más allá. No me gustaba como empezaba a desarrollarse los acontecimientos. Contuve un principio de rabieta al verlo allí, tan contento y próximo a esa niñita que poco antes me había caído bien y me giré para no ver más. La rabia podía amenazar con controlarme y no podría pensar con claridad.

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Nunzio L. Falecci
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Jul 02, 2010 11:45 pm

El coqueteo que escondía sentimientos más fuertes se estaba alargando mucho, demasiado. Demasiado para los demás. No hacía falta comentar que esa pobre imitación de la noche de ensueño era totalmente insuficiente para mí. Con un tembloroso pulso alejé mi cuerpo del suyo y puse mis manos a la espalda.

El jardín estaba totalmente abarrotado, era una fiesta totalmente exitosa. No conocía ni a la mitad de personajes allí presentes, y eso ella era mucho decir. ¿Casualidad que nos hubiéramos encontrado? Tuve el emocionante pensamiento de que quizás la primera vez que miré más allá de sus ojos, o cuando dormimos juntos algo en nuestro interior se había unido, porque yo así me sentía. Algo en mí parecía saber con total seguridad como llegar hasta ella.

Y me había preguntado si había vuelto a Rialto. ¿Rialto? Nada me hubiese gustado más. Recordad la ambientación donde la había conocido. Habría dejado vagar mis ojos por el puente, habría observado al pueblo de Solis, intentando fundirme con ellos, intentando verla, rescatar de esos dos faros una mirada de reconocimiento. Con suerte habría pasado una oportuna góndola por debajo de nuestros pies y la habríamos cogido, esta vez rumbo a otro lugar para poder almacenar recuerdos nuevos. Está bien, no había estado allí físicamente, pero había soñado tantas veces lo mismo que así lo sentía.

Observé impotente esas pequeñas gotas acuosas al borde de sus ojos. No las desbordó, se contuvo enseguida, pero fue suficiente para que dejase lucir una versión más profunda de sus sentimientos. Le dediqué una sonrisa. Y un extraño alivio se apoderó de mí. Le presentaban hombres, seguramente mucho más adinerados que yo y que gustasen a su familia. Pero ella no dejaba de pensar en mí, o eso decía. Inspiré lo más hondo que pude, porque casi no podía respirar. Por un momento tontos celos se habían apoderado de mí al pensar en otros hombres estando con ella, disfrutando de esa visión. No era una persona que pensara que sus seres queridos eran posesiones o trofeos, pero eso no significaba que no me alegrase al pensar que su corazón parecía adaptarse con perfecta armonía al mío.

-A tu familia no ha debido de hacerle gracia tu reticencia a verte con otros hombres...-dije, riendo interiormente al imaginar la frustración de nobles al ver a Christinne negándose. Pensaban que el dinero lo compraba todo, que la clase social era lo único que existía. Ilusos. Había algo mucho más importante. E incluso ella parecía sentirlo.

-No, yo tampoco lo había sentido.-repuse, sabiendo que debía de sentir lo mismo. Algo indescriptible con palabras porque no tenía sentido que la única coa en la que corazón y mente estuviesen de acuerdo era algo que superaba con creces al corazón y que la mente no comprendía. Aunque ninguno de los dos lo había confesado aún. Era un juego arriesgado, ¿y si el otro no correspondía? Era la segunda vez que nos veíamos, ¿acaso, incluso cuando no nos habíamos visto, el sentimiento crecía?

-Me quieres.-murmuré en voz demasiado baja, quizás más para mí que para ella. Necesitaba oírlo, daba igual de que boca, esas dos palabras necesarias para mi existencia en ese momento. Era un cambio tan brusco... no podía sentir amor por una mujer. Era algo extraño para mi ser, amar a alguien de una forma tan intensa sin haber agotado las posibilidades físicas. Sin haberla “utilizado” antes. Pero no podía ser otra cosa.
Alargué el cuello y posé mis labios en su oreja, sin llegar a besarla.

-Te quiero.-susurré a la vez que cerraba los ojos para sentir al máximo la salida de aire entre mis cuerdas vocales formando un sonido que jamás pensé saldría de los mismos labios que en ese momento ardían de deseo y felicidad. Entrelacé mis manos con las suyas y le di un beso en el cuello.-Te quiero.-repetí, mucho más seguro.

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Drake Caiconte
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MensajeTema: Re: Jardines   Sáb Jul 03, 2010 12:38 am

OFF: COMO PASO DE PONERLO EN LA FIRMA LO DEJO AQUI Y QUIEN QUIERA SABER CUAN ELEGANTEMENTE VOY VESTIDO QUE ABRA EL SPOILER EL QUE NO... SE QUE SE JOROBE (TROLA)
Spoiler:
 

ON:
Calmate.
Me decia mientras avanzaba por el sinuoso camino adoquinado que conducia a la gran mansion que ante mi se alzaba. Lo cierto es que en nada podia compararse a la casa de la que alardeaba el hombre al que jure lealtad y fidelidad, al hombre al que habia jurado obediencia eterna pero que en un momento determinado habia desobedecido la orden mas directa y mortal para mi que el habia impuesto a mi moralidad y logica.

Tranquiliazate hombre, nadie sabrá quien eres. Solo ellos dos.
Mujeres... Pensé al comprobar como habia echo caso omiso a mis palabras. Le dije que permaneciera fuera hasta mi llegada. La veia coquetear con aquel joven sirviente que parecia querer mas de lo que recibiria minimamente. Tarde un poco en convencerles pero al final me dejaron pasar, pero ya era tarde y mi objetivo y cita estan nuevamente desaparecidos.

Aquel ambiente era demasiado para mi, no estar acostumbrado a aquellas fiestas, para mi estar alli era unicamente por motivos de trabajo. Mas quien me aseguraria a mi, si de encontrarmelo aqui, no recibiera el mismo trato estando esa mujer delante. Humillacion. Posiblemente unico sentimiento que querria ver en mi aquel loco mental, a veces me preguntaba, ¿cómo a alguien como él podrian entregarle tanto poder? Frente a mi un nuevo joven como el que antes parado habia estado con aquella serpiente de corazon torturado, tome sendas copas y me dispuse a vagar como un niño entre terrorificos arboles de un bosque desconocido en busca del juguete perdido.

No prestaba atencion a nada cuanto me rodeaba, mas podia sin desearlo ni necesitarlo sentir como si centenares de ojos inquisidores en busca de apuñalarme por la espalda, descubrir mi secreto y enviarme sin derecho a previo juicio a la horca o quien sabia que castigo me depararia. No debe ser peor que el que ya haya podido soportar. Pensé.
Otra parte de mi, esa que jamas oia se preguntaba que de haber prestado atencion que podria haber visto, tal vez a una pareja de jovenes intentando ocultar a la vista de todos algo prohibido, o tal vez a la joven de rostro palido, que fingia no sentir ese amargo sentimiento de insatisfaccion en su rostro, o miles de caras que ocultaban hechos, mentiras, secretos que los demas por ningun motivo debian de saber.

Pero habia un rostro al que si preste suma atencion en especial. Deformado por la rabia contenida y sin por ello perder la rara belleza que ocultaba, en el mundo cabian mas aquellos sentimientos que alimentaban a los demonios, que los que los angeles se arriesgaban en vida propia a cultivar para Dios, a regar con sus lagrimas y a verlos florecer entregando sus frutos al mundo, asi que las meras infantiles preguntas de... ¿por qué hay personas malvadas?¿Que nos somos hijos de dios creados a su imagen y semejanza, por qué entonces hay gente de corazon tan negro como el tizon?¿Por qué si saben esas personas que asi no seran nunca amados, no hacen algo por cambiar, asi serían mas felices no? Niños, tantas preguntas de respuesta unica que de ser encontrada para responder, responderia las diversas divergencias del mundo que afirmamos conocer pero que poco mas de una milesima conociamos de él.Me dije por ultima vez, antes de enfrascarme en una leve discusion con los hombres que custodiaban las puertas de entrada. Unicamente logré convencerles al señalar a la joven que anda buscando.

- ¿Estais disgustada por algo, señorita?- Pregunté tendiendole una de las dos copas que portaba.- Lamento mi retraso, espero me expie de mi error.

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Christinne N. LeBlanc
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MensajeTema: Re: Jardines   Sáb Jul 03, 2010 1:20 am

Nos manteníamos aún allí, como si nos escondiesemos del resto de gente invitada a la celebración o poseyesemos un mundo tan solo para los dos y nuestros sueños. Se alejó de mi levemente y me dedicó una sonrisa al ver como contenía las lágrimas lo cual agradecí, dado que aquello me daba ánimos para seguir con todo aquello.Por muchos hombres que me preentasen ninguno llegaría a causar impresión alguna en mi ni sentimiento ninguno que no fuese indiferencia dado que con el solo hecho de compararlos a él ya perdían toda clase de interés para mi...desde aquella noche solo había existido Nunzio...desde entonces y para siempre...era como si hubiese grabado su nombre en mi con cada beso y se hubiese llevado mi corazón con él.Cada noche me iba a dormir con la esperanza de soñar y soñar con él. Dejé escapar una leve risa triste mientras cerraba los ojos al escucharle.
-Lo cierto es que no, me he vuelto una malcriada según me dicen constantemente...ya no me conformo con lo que me dan a pesar de que con ello puedan dármelo todo...piensan que tengo un capricho...¿pero y si no quiero lo que ellos puedan ofrecerme...?-dije y alcé la mirada para mirarle. Era tanto lo que sentía por aquel muchahco...era tanto lo que me daba con tan solo una mirada que no se comparaba con ningún otro.-Entonces ya no soy la única que...¿tiene miedo a que sea reamente un sueño?-pregunté mientras notaba como se acercaba casi besando mi oreja.No sabía si realmente él se sentía de la misma forma que yo, pero si me había esperado tanto tiempo algo me decía que lo sentía o podría llegar a sentirlo. Susurró algo que apenas pude oír y luego algo más audible, algo que no me esperaba, que me hizo estallar por dentro, que mi corazón se acelerase y todo pensamiento razonable muriese...las palabras se ahogaron en mis labios antes de poder ser dichas al menos en algo que no fuese un sonido difícil de entender. Los ojos se me llenaron de lágrimas que no pude contener y rodaron por mis mejillas rosadas, a la vez que sentía su beso en el cuello,, levé mis manos contra mis labios por la emoción. ``No puedo más, no puedo...quiero abrazarle...´´ no pude más y simplemente mis brazos rodearon su cuello con fuerza y hundí mi rostro en su hombro.-Te quiero Nunzio, también te quiero...-sollocé de pura felicidad.
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MensajeTema: Re: Jardines   Dom Jul 04, 2010 4:50 pm

(:::pues eso Chris, que Dani da miedo cuando quiere y que me ha salido el post más mierda del mundo por su culpa y por el estrés que me causa ¬¬:::)

¿A quién le importaba que unos pasos más hacía la izquierda dos hombres nos miraran como si fuésemos dos motas más en la pared exterior de aquella magnífica casa? Para mí, ellos eran las motas. No, ni eso. Porque, en cuanto oí las mejores palabras del mundo en boca de la más perfecta mujer, todo dejó de existir. Solo estábamos ella y yo, y esas confesiones explícitas, sin indirectas, utilizando palabras que dichas sin gracia parecerían frívolas, pero que si las pronunciaban dos personas creyendo en ellas como creía un devoto en una deidad podían ser alimento de corazón y alma.

Casi sin pensarlo, observé que mi mano estaba en su espalda, abrazándola contra mí, mientras que la otra descansaba en su nuca, acariciando mechones de pelo finos y brillantes. Notaba el hombro algo húmedo, y su sollozo me confirmó que estaba llorando. Casi me sentí mal de alegrarme porque llorase, aunque fuese por tan bonito motivo. Me hice la firme promesa de no lavar ese traje nunca más. Así lo vería, me acordaría y además tendría olor y marca en él. Sonreí como un tonto, tal era mi suerte que no creía ser correspondido, aunque desde un principio había estado realmente claro. Alejé su cabeza de mi cuerpo y le hice elevar la barbilla con una mano. Dios, como brillaban sus ojos inundados. Tenían luz propia, había dejado el mundo no relacionado con ella en plena oscuridad. Sequé las nuevas lágrimas que se estaban formando en sus párpados con el dedo índice.

-Esto no puede ser un sueño. Ni la imaginación más desarrollada del mundo podría concebir una idea tan bella. Lo que siento dentro de mí casi no puedo contenerlo de lo grande que es ni yo mismo...-dejé de pensar en el absurdo sentido de la situación. Y, ¿que, si es pocos momentos esa chica me había encerrado en una zona de luz y había destrozado todos mis sentimientos y deseos para dejarme con el único verdaderamente importante?

Limpié el rastro de sus lágrimas y sal de su rostro gracias al dorso de mi mano y con los labios recogí la última gota, a punto de suicidio en el fin de la barbilla de la muchacha. El sabor salado traspasó mi piel y pasé la lengua por mis dientes.

-Ya sabes que este sirviente Lunae no puede dártelo todo pero... Quizás un burgués extranjero si pueda darte un poco de esa totalidad, ¿no?-repuse con una sonrisa. Presioné mi boca contra la suya, por fin. Ya todo daba igual, estaba seguro de que los aquí presentes tendrían que ir acostumbrándose.-Quiero estar contigo Christinne. No estaría contento con encuentros cada muchos días, ni mucho menos. Quiero verte cada día, hacer lo que hacen todas esas parejitas felices e irte a buscar para dar un simple paseo. Y también hacer lo que nadie ha hecho nunca antes, escribiendo nuestra propia única historia. Conocerte al máximo.-se me trabó la lengua por la cantidad de fantasías que se acumulaban en mi cabeza. Si todas pudiesen cumplirse... Descubrirla al completo. ¿Qué mejor que hacerlo ya enamorado de ella? Las personas que amaban a gente que ya habían conodido de antes emprendían la aventura de quererlas sabiendo todas las virtudes y defectos, pero al quererla ya de principio lo valoraría mucho mejor, amándola cada día más. Miré a ambos lados y señalé con el brazo a todas las personas de alrededor.

-Y quiero que todos ellos lo sepan, que te... quiero.-mi brazo cayó lentamente hasta quedar inerte a un lado de mi cuerpo. Estaban lejos pero los veía lo suficientemente bien. Un hombre desconocido le estaba ofreciendo una copa a, ¿quién¿ A dani. Me quedé a medio camino entre la sonrisa que ya lucía y una expresión de rabia total. Miré de reojo a Christinne como si la acabase de ver y tragué saliva. Solo me cabía esperar que di Chiamo no nos viese. Recordé unas palabras olvidadas hacía semanas. “Sigo siendo tu prometida.” Maldita loca. Entre Christinne y la semana en calabozo había olvidado a la Reina Cruel. ¿Por qué tenía que verla en ese momento? Mi visión se tiñó por un momento de negro, copia de la mismísima oscuridad de esa mujer frívola y hasta hacía poco, querida por mí. Si no hubiese existido nunca ese trozo de papel infernal... Pero por eso mismo, había aparecido ahora, y tenía que pasarlo por alto. Hablaría con ella, le haría entrar en razón... Ni yo creía que funcionara, no con esa nueva Daniela.

-No importa nada más, solo que estamos juntos.-le confirmé, aunque ella no sabía porque se lo decía. La besé de nuevo, con mucha más intensidad pero a la vez con una brusquedad no vinculada antes a mí. Tan brusco fui que acabé mordiéndole con fuerza el labio inferior y clavándole mis dedos en su rostro. Solté un gruñido contenido y golpeé la pared con el puño, provocando otro gruñido, esta vez de dolor.

-Lo... lo siento.-murmuré con voz ronca. Siempre tenía que aparecer para arruinarlo todo. Cuando nos prometiimos por acuerdo, enamorándose de mí. Cuando “huí” de nuestra ciudad, me llegaron noticias de sus fuertes enfados contra todo y todos. La primera vez que la vi en Venecia, hacíendome daño inclusive a mí. Y ahora arruinaba ese momento único. Pero me veía incapaz de decirle a la dulce muchacha nada, no esa noche. A lo mejor al día siguiente, iría a verla por la mañana y con calma le explicaría todo. Si, eso haría, no quería tener secretos con ella. Y menos ese. Porque ahora que había encontrado a la que sería la dueña de mi corazón, ama de mi mente y señora de mi cuerpo nada podría romper ese enlace que me unía a ella. Respiré hondo, aunque eso no consiguió calmarme. Me estaba descontrolando. Cogí mi puño con la mano sana y lo miré atentamente, mientras soltaba una maldición. O me la había roto o con esa sangre tapando la herida no lo sabía. Miré a Christinne con una disculpa en la mirada besé un lado de su frente.-Perdona mi humor... No sé... no sé que hago.


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Carolina Sanguinetti
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MensajeTema: Re: Jardines   Dom Jul 04, 2010 7:21 pm

Suspiré. Seguía sentada en el rincón, sumida en mis propios pensamientos, observando como poco a poco la gente había llegado y la fiesta se había ido animando. Sin embargo, yo no había conseguido animarme. Tan solo me había limitado a saludar sin mucha alegría a la cantidad de nobles que se habían acercado a hacerme una reverencia y a dedicarme no más de dos palabras por pura cortesía.

Quizás no había sido buena idea acudir a la fiesta. No me encontraba con el suficiente ánimo como para soportar con una esplendida sonrisa y aún con el ánimo suficiente como para pasarlo realmente bien en una fiesta de estas características.

Finalmente, cansada de estar quieta, me levanto y paseo por el jardín. En ese instante me doy cuenta de que aún llevo la copa vacía por lo que giró la cabeza buscando un lugar en el que dejarla. En ese momento notó sobresaltada un fuerte impacto. Giró la cabeza con rapidez, al tiempo de ver a un joven frente a mí.

-Lo siento...-me disculpó con una pequeña sonrisa.-No iba atenta. ¿Te encuentras bien?-pregunté preocupada.

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MensajeTema: Re: Jardines   Mar Jul 06, 2010 10:55 am

(Off: si esto es mierda por mi puedes hacer mucha mierda ehh xD a mi me gustó mucho el post!)
Todo ocurrió muy rápido, casi sin darme cuenta de nada, derepente sus brazos me rodeban en un dulce brzo que agradecería desde entonces el resto de mis días.Las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos, ya no por desconsuelo alguno si no de pura felicidad, ¿cuándo había comenzado a sentirme así?, ¿cuándo había dejado que se adueñase de mi hasta tal punto que cada suspiro de mis labios fuese suyo? Separó mi rostro de él, pudiendo ver por primera vez sus ojos nuevamente, me miraba con tanto amor que pensé que no podía estar sucediendo realmente, si er un sueño deseaba no despertar jamás.Secó mis lágrimas con cricis y un último beso que me hizo olvidr cualquier tipod e sufrimiento vivido en culquier época de mi vida.
-Tienes razón, no es un sueño, ahora se ha hecho realidad...tampoco yo puedo, pero no me import porque lo siento por ti.-le dije con una sonrisa. Ante sus siguientes palabras negué con rapidez.-No, no, no me importa nada de eso, no quiero nada de lo que puedn ofrecerme, no lo necesito, no lo quiero si no es contigo...nada de eso me hará feliz...tan solo te quiero a ti, no habrá nada que pueda compararse con lo que tu me das, solo seré feliz si eres mío...--le dije con rapidez, no quería nada de cualquier otro hombre, quería mil veces un beso suyo a la mayor riqueza del mundo, no me importaba el dinero, ya sabía lo que era vivir de forma humilde y no me importaba, no necesitaba ninguna clse de lujo...olo necesitaría saber que su corazón era para mi, que sus ojos solo me mirarían de aquel modo a mi y sus sonrisas me esperarían...slo habría dejado todo en quel mismo momento si me lo hubiese pedido.Sonrió y por fin sus labios buscaron los míos en un beso, no me importaba si todos miraban, no me importaba lo que pudiesen decir, tan solo eramos él y yo...Aún con los ojos cerrados hablé con suavidad.-También quiero estar contigo, no quiero pensar en volver extrañarte como en este tiempo...no quiero alejarme de ti, eso me mataría.-le dije y luego abriendo los ojos sonreí ante sus palabras, imagiándole frente a mi puerta esperando para poder ir juntos de paseo, con él, al fin él, no ningún otro hijo de socio como solía ocurrir frecuentemente...¿pero un Lunae frente a mi puerta esperándome?, mi padre no lo aceptaría.-Tú y yo, de paseo, como una pareja normal...como nuestra primera noche, nada me haría más feliz. Si conociéndote así te quiero...¿cuánto más harás que me enamore de ti si te conozco más?-pregunté mirándole a los ojos.Volvió a hablr señalando al resto de gente allí presente y le presté tención como una niña ilusionada, sí, quería que todos supiesen que no pertenecería a nadie más que no fuese Nunzio Falecci.Entonces algo pareció cambiar la expresión de su rostro de forma radical, le miré algo preocupada y entonces sus manos tomaron mi rostro y le miré.-Solo eso importa, tú y yo.-respondí, no sabía por que me decía aquello en ese momento pero me hacía feliz oirlo de sus labios, sber que me quería como yo a él, que quería estar conmigo tanto como yo con él, aquello había dejado de ser un juego de azar sin saber quien amaba y quien no, ambos habíamos dejado ver al otro nuestras cartas y era lo mejor.Se inclinó y me besó...pero no reconocí aquel beso...no era como ninguno como los que me había ddo hasta ahora, suaves, dulces...era brusco, incluso doloroso, no sentí dulzura en él, ni necesidad o deseo, ¿nervios o preocupción?, me hacía daño, tanto que pensé que no resistiría y le empujaría para apartarle...¿qué le pasaba?, él nunca me habría hecho daño, apreté los ojos con fuerza al sentir sus dedos clavarse contra mi rostro y como mordía mi labio inferior. Me soltó y golpeó con el puño lapared que se hallaba tras de mi, me llevé una mano a los labios preocupada por lo ocurrido un minuto anterio y ahogué un pequeño gritito al sentir el puñetazo, le miré incrédula, nerviosa, había cambiado de una forma inesperd en menos de un minuto...no pude decir nada ante sus palabras, dado que las mís murireron entre mislabios antes de poder llegar a ser dichas.Entonces observé su mano ensangrentda y saqué un pañuelo de tela, tomé su mano y lo coloqué sobre la herida.-¿Te...te duele mucho?-pregunté mirando su mano.-¿Estas bien?-pregunté, aunque no supe bien si por la herida o por su cambio radical.
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Daniela di Chiamo
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MensajeTema: Re: Jardines   Mar Jul 06, 2010 3:01 pm

Había bebido copas como camareros a los que había parado. Cinco copas repltetas, sin haber comido antes y todas sin descanso. Dejé mi quinta copa y satisfacción en una mesa y me volví de nuevo hacia Nunzio. Era una masoquista por mirarlo tanto, pero era inevitable. Tenía que acercarme, interrumpirlos, urgentemente. ¿Le decía que iba a seguir con el compromiso y se abrazaba a la primera de turno en una fiesta repleta? Irresponsable, ahora iría y...

-¿Estais disgustada por algo, señorita?-me sobresalté y giré mi cuerpo hacia esa cara que solo había visto una vez. Sin esa máscara por allí rondando y ese traje... se le veía apuesto. Menudo cambio.

-Llevais un traje...-“Marrón”.-...muy bonito.-¿cada día me volvía más cría o algo así? Ni que tuviésemos unión mental. Claro que lo llevaba marrón, como si lo llevaba verde, no iba a ir a conjunto conmigo. Aunque eso me gustaba mucho... Bobadas, estábamos allí por trabajo. Acepté la copa con una gran sonrisa. Sería cosa del alcohol.

-Muchísimas gracias. No pasa nada, había vistas espléndidas.-mascullé mirando de reojo a Falecci y a esa cría. ¿Pero de que diablos hablarían? Aparté la vista y me llevé mi sexta copa a los labios, aunque ahora bebí con moderación.

-Espero que sepáis donde esta ese hombre, no quiero estar cerca de Falecci hasta el día que en que podais llevarle al lugar.-de nuevo, intenté no mirarle. Pero no pude, me podía la curiosidad. Me giré al completo y así los vi. Casi rompo otra copa, aunque esta por apretarla con demasiada fuerza, fruto de la ira.-¿La está besando?-murmuré olvidándolo todo en un momento. Eso era el colmo. Y lo extraño es que nadie los miraba. Debía de ser la única interesada. Mira, allí, un chico los pilló en pleno beso, pero rió y llevó a su acompañante al hall, sonriente. Demasiadas parejas para mi gusto. Pero Nunzio no tenía pareja. Solté la risa más falsa que había oído en la vida, y eso me hizo creer que sí. Nunzio era famoso por sus conquistas y por la tristeza y soledad que dejaba en las mujeres que abandonaba. Pero era una estupidez demostrarlo con posible gente mirando. Incluso él... impulsivo, habría mimado ese gran detalle. Pero no solo rencor y rabia se acumulaban. Cuanto deseaba ser yo ella, cambiar por unos segundos todo y dejarla a ella con el asesino y quedarme yo con ese hombre... Idioteces. Demasiados sentimientos. Me apoyé suspirando en el hombro de Alacrán (algún día tendría que saber su nombre) porque me notaba mareada.

-Lo odio tanto... y a esa criaja de LeBlanc también.-quién lo iba a decir, hasta hacía pocas horas la consideraba una persona con quién tener amistad. Recordé que él no era muy dado al contacto físico y le miré a esos ojos tan parecidos a la luz de un rayo nocturno. Parecía nervioso.
-No os sentís cómodo, ¿verdad?-dije con una media sonrisa. Dejé de tocarle y me arreglé los puños del vestido.-Otra razón para acabar con esto cuanto antes.
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Nunzio L. Falecci
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MensajeTema: Re: Jardines   Mar Jul 06, 2010 4:02 pm

Me estaba volviendo un... me estaba volviendo de lo peor, y solo ver a Daniela unos segundos me había provocado el dañar a Christinne, por simple que hubiese sido lo que había hecho.

-Perdóname, por favor... perdóname. Es que...-me callé y cerré los ojos por el dolor cuando cogió mi mano. Aunque después puso ese pañuelo en la herida, parando la hemorragia. Aparté la mano, no quería recordar mi comportamiento de hacia unos segundos. Hice un nudo con los bordes de la tela para que no se cayese.-Te lo devolveré cuando me vaya, si no te importa.-la vergüenza por lo ocurrido se agolpaba en mí y no podía hacer más que apartar la vista de ella. Aún así notaba su mirada nerviosa, aunque me alivió que también se preocupara por mí.

-Estoy bien.-me acerqué a ella y le di un beso, casi sin tocarla. No me merecía hacerlo.-Siento haberte besado de esa manera... Te digo que te quiero y te lo demuestro así.-moví un poco los dedos de la mano hasta que el dolor dejó de ser intermitente y se convirtió en una mera molestia. Estaba claro que no me la había roto, menos mal. Alcé la mano sana y le examiné el rostro. Aún se notaban marcas rojas. Las acaricié, sin creer que yo era el causante. Después miré su labio. No sangraba ni nada por el estilo, pero se notaba que había sido mordido, y no con delicadeza. Dejé caer la cabeza hacia adelante. Quizás solo tenía dos opciones, olvidarlo todo e intentar pasar una buena noche o decírselo todo. Mi sufrimiento, lo que pasaba con Daniela... Mejor que pasase el susto de pegar sin motivo a un trozo de piedra y después, con delicadeza, empezaría a decirle algo.

Le dediqué una sonrisa, aunque fue un poco fría, y le besé la mandíbula. Reseguí con los labios el rostro hasta el lóbulo de su oreja y dejé descansar la cabeza en el hueco de su cuello mientras la abrazaba por la cintura.

-Ojalá te enamorases de mí hasta superar los límites de lo imposible y que esto durase eternamente... Porque conseguiste, en pocas horas, que todo fuese gris en mi vida. Necesito verte para que todo vuelva a tener color, para ser feliz... No soy capaz de dejar de pensar en ti y tener una vida monótona, ni el mayor de los estúpidos lo haría. Y tú has elegido al mayor de los estúpidos para dejarle estar contigo...-besé de nuevo sus labios, atraído por ellos como me encontraba me era difícil no pensar en ella sobre todas las cosas. Miré de reojo a la zona donde estaba mi tormento rubio. No nos separaría, no la dejaría hacerlo. Si me tenía que casar con alguien, sería Christinne a la que elegiría para hacerlo. Aunque aún fuese pronto para pensar en ello, esa inocente joven que me correspondía era la única.

-Seré tuyo toda la vida si así me regalas esa sonrisa que no tiene rival, ni las bellezas del mundo se atreverían a retarla... Por eso te amo.-cuan feliz podía hacerme un simple amago de sonrisa en ese rostro perfecto. Solo su palpitar y ese fuego de juventud que escondía eran las cosas que más deseaba en el mundo. Ni la vida anterior que había llevado de placeres y viajes me llenaría nunca más. Sería capaz de quedarme en el pueblo más aburrido si ella viniese conmigo. Incluso lo más simple se volvería emoción y sentimiento con ella.

-Por eso, oigas lo que oigas y veas lo que veas, quiero que tengas presente una cosa. No te olvides de esto por favor.acerqué mi rostro al suyo hasta que solo pudiese ver mis ojos y una parte de mi cara y susurré contra ella.-Que te amo sobre todo y que mi corazón ya tiene dueña. Haga lo que haga soy tuyo.-junté mi frente con la suya y cerré los ojos. Que mal me sentía después de decirle eso. Me sentía un mentiroso, una persona ruin y cruel.-Siempre.-besé su frente, dejando reposar mi boca allí, su sola presencia ya me había tranquilizado, aunque seguía sin saber que hacer, si confesarle lo que procesaba mi cabeza o dejarla con sus propios problemas.

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MensajeTema: Re: Jardines   Miér Jul 07, 2010 4:13 am

En el jardín la gente seguía llegando y aglomerándose, saludando unos a otros incluso gente que no se debía conocer, pero ser cortes era lo mas importante, seguí saludando a la gente, hablando o asintiendo a lo que decían mientras en ocasiones bebía un poco de la copa que llevaba en la mano izquierda, era una gran ayuda para conseguir que la boca no se secara por los saludos y las respuestas poco detalladas hacia la gente que conocía minimamente o incluso que ni recordaba fueran parte de mi vida en el pasado o presente.
Me libre de la charla que me daban una pareja que conocía a mi padre magníficamente excusándome amablemente como si fuera a saludar a otra persona, agradecía la cantidad de gente que había en esa zona, ya que pude escabullirme sin problemas, dejando el vaso ya vacío a un camarero que pasaba por allí. Seguí caminando entre la gente buscando un lugar mas tranquilo cuando noté un pequeño impacto que me hizo centrar mi vista en una joven situada enfrente de mi y con la cual había chocado.
- Claro, no se preocupe –le respondí con una pequeña sonrisa quitándole la importancia al choque, la mire con detenimiento al parecerme conocía, pero no sabía ni de que, ni de donde, así que decidí dejar a un lado mi cabeza- yo también andaba algo distraído no fue su culpa señorita.
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Christinne N. LeBlanc
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MensajeTema: Re: Jardines   Miér Jul 07, 2010 11:04 am

Bajé la mirada mientras sostenía su mano y el pañuelo contra esta, preocupada, no sabía bien si por el hecho de no entender que ocurría o por ver su mano sangrar de aquella forma. Apartó su mano de entre las mías y ató el pañuelo alrededor de esta para sostenerlo, mientras hablaba disculpándose.
-No pasa nada, no te preocupes...estas bien, ¿no?, ambos lo estamos y eso es lo que importa Nun.-le dije con cariño, llamandole por primera vez por aquel apodo cariñoso y que desprendía confianza, no sabiendo si era del todo correcto, dado que además de por no tener una relación reconocida y aún teniéndola no debería tutearle y menos de aquella forma, no debería hacerlo con ningún hombre hasta después del matrimonio e incluso entonces debería guardar respeto.-Puedes quedártelo si quieres.-le dije con una leve sonrisa. Me dijo que estaba bien, pero podía notar la preocupación en su mirada, ¿estaba preocupado por que no pudiesemos estar juntos como deseábamos?, no me importaba dejarlo todo,eso lo tenía demasiado claro, me besó en un leve roce entre los labios de ambos.-No es nada, apenas me dolió.-mentí levemente sonriéndole, no acostumbraba hacerlo, siempre me habían dicho que mentía fatal, pero si aquello le yudaba a estar tranquilo lo haría, después de todo era algo irrelevante, alzó la otra mano para acariciar la parte de mi rostro donde momentos antes sus dedos habían hecho presión. No me importaba si me había dolido o no, solo me importaba él y su bienestar, quería saber que se pasaba por su mente en aquellos instantes en el que él ocupaba cada uno de mis pensamientos.Sentí sus labios cálidos sobre mi y su abrazó,sonreí ampliamente ante sus siguientes palabras y tomé su rostro entre mis manos para hacer que me mirase mientras una de mis manos acariciaba este con suavidad y delicadeza.-¿Se puede pedir algo que ya esta cumplido?, ya estoy enamorada de ti hasta lo inimaginable, hasta el día de mi muerte serás el único, durará eternamente amor aunqee cada día contigo tenga tan pocas horas para pasar contigo...una vida no me será suficiente para decir que estuve cuanto quise a tu lado y demostrarte cuanto te amo. Mi vida era gris y la llenaste de color, doy gracias por haber estdo en aquel puente aquella tarde...porque ahora gracias a ti soy feliz...como nunca lo había sido...tu recuerdo me es suficiente para sonreir, pero verte es sentir pura felicidad plena-le dije con sinceridad, como si las palabras fuesen arrancads directamente de mi corazón.-¿El mayor de los estúpidos?, el mejor de los hombres...ningún otro me habría respetado como tu lo hiciste ni me hubiese hecho tan feliz...¿eres el mayor de los estúpidos?, entonces amo al mayor de los estúpidos.-dije encogiéndome de hombros.-Yo soy la más estúpida de las crías, apenas sé de la vida o el amor, pero si me permites estar contigo jamás te dejaré...porque sé que te quiero para siempre y quiero que seas mío como tuya soy yo.-le dije mientras le miraba a los ojos.-Saber que serás mío para siempre es todo cuanto necesito para ser feliz estando donde este y estes donde estes...-le dije con ternura.Sus siguientes palabras me desconcertaron en cierto modo aunque también causaron en mi cierta alegría, acercó su rostro al mío hasta que tan solo pude ver sus ojos y los contemplé con atención, asintiendo a todo cuanto decía porque pensé que era lo que debía hacer para que supiese que prestaba atención y lo haría.Sentí un pinchazo en el pecho cuando dijo todo aquello, me hacía muy feliz, pero era como si tratase de redimirse pro algo hecho o que haría, como si supiese que algo malo ocurriría...Cerró los ojos y juntó su frente con la mía, precía que algo le matase por dentro y le hiriese...quería curar ese dolor...quería que estuviese bien, ¿debía esperar a que me lo contase o preguntarle? Besó mi frente dejando allí sus labios. Preocupad fruncí el ceño y tomé una de sus manos entre las mías llevándola hasta mi pecho para que notase el acelerado latir de mi corazón por todo lo que estaba sucediendo.-¿Lo notas?, es tuyo, desde ahora para siempre, inclsuo si se rompe en mil pedazos cada uno será tuyo.-le dije mirando su mano y después alzando la vista para mirarle a él y soltándole llevé mis manos hasta su cuello para hacer que se inclinase levemente mientras yo me alzaba sobre mis puntillas por la diferencia considerable de altura y juntaba nuestros labios en un beso suave y lento, por cortó, aún así mostrándole en un beso todo cuanto me inundaba por dentro, todo por él, luego le miré y dije.-Te amo.-le miré a los ojos y sonreí.
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Drake Caiconte
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Jul 09, 2010 12:47 pm

Enarqué una ceja al oír su comentario, únicamente debía mostrarme atento y cortes con la joven, mientras menos problemas de entendimiento preciso tuviese con aquella joven, mayor seria la capacidad de controlar la futura batalla que tendría lugar al deber de hablar con él. Será un momento delicado. Me dije sin apartar los ojos de la muchacha por la cual estaba en el lugar que jamás me habría esperado estar. Exponiendo mi identidad a medias en un lugar abarrotado de gente, muchos de ellos nobles, miembro de ambas cortes de ambos reinos enfrentados desde hacia demasiado tiempo ya.

Permanecí inexpresivo ante su atenta mirada, hasta que sus palabras me hicieron alzar la mirada y encogerme de hombros.

- Gracias… supongo que he de deciros que vos estáis hermosa con vuestro vestido.- Dije tranquilamente aun ofreciéndole la copa que sostenía en mis manos.
La notaba diferente a como la había conocido en aquellos dos únicos y esporádicos encuentros. Algo más suelta en cuanto a comportamientos y gestos, pero más extraño me resultaba en aquella mujer, la forma tan infantil en la que había comenzado a hablar.

Sonreí, no preguntéis porque, pues el cuerpo actúa a veces alejándose del control de los pensamientos.

- Nunca me disteis a entender que algo a parte de vos misma atrajese vuestra atención, pero tampoco me importa.- Comenté en voz alta, me resultaba complicado mostrarle el respeto que debería mostrarle. Volví a mirarla con mayor detenimiento escrutándola con la mirada. Se apoyo en mi y mis músculo se tensaron al contacto mas no la retire ni aparte de mi.- No seáis impaciente, tardara en llegar y creedme cuando os digo que es mejor que seamos nosotros quienes le esperemos a ser el que haya espera…- Escuche el nombre del hombre que era mi objetivo, aun no conocía su rostro pero por sus palabras no tardaría pues se hallaba en la fiesta pero… ¿dónde?
Miré en dirección igual a la que los ojos de la joven venganza rubia se encontraban mirando y entonces…


Fue como caer un mar de tempestuoso oleaje que no zarandeaban mi cuerpo sino mi alma y corazón, no habría formas de no reconocerla, por un instante la sangre dejó de circular por mi cuerpo, el aire ni entraba ni salía a su placer de mis pulmones ahora paralizados. La imagen que mis ojos presenciaban, jamás podría arrancarla de mi memoria. Seria la pesadilla que me perseguiría sin llegar a dormir. Mis noches de descanso acabarían por aquellas imágenes. ¿Se había roto algún objeto? No era un objeto, sino mi propio corazón que se desmenuzaba a medida que las imágenes corrían por mi mente entrando por mis ojos.

No quería creer que fuera real. Si aquello era únicamente un sueño, una mortal ilusión, un espejismo desagradable. Cerré los ojos y los volví a abrir, con la esperanza de al hacerlo únicamente viese a aquel joven con cualquier otra, pero no, ellos seguían allí, el joven que era objetivo de odio de la joven que se apoyaba en mi hombro y la joven a la que en noches atrás había abierto una puerta, que ahora sabia que jamás debió de volver a abrirse. Estuvo mal, no debí hablar. No debí expresar, hubiese sido mejor callar, pero no podía acallarlo era…es demasiado grande y real. No recordaba las palabras que la joven pronunciado en aquel momento cuando nos encontrábamos en la habitación, pero ¿acaso importaban ahora todas y cada una de las palabras dichas? No tenían significado ni valor. Dolor. El pecho aprisionado como si alguien introdujese el puño en su interior y lo oprimiera desde las profundidades más débiles del cuerpo.

Sonreí, mas tenso de lo que en un principio me encontraba, la copa tembló en mi mano, por un momento logré apartar mis ojos de tan tortuosa escena, pero era tarde, ¿cómo podían unos simples segundos marcar tanto? Volvía sonreír sarcásticamente.
¡Cuan estúpido podía llegar a ser! Olvidar, olvidar, olvidar. Quería olvidarlo todo.

Mire a la joven muchacha.

- No os preocupéis por mi, puedo acostumbrarme a todo si es requerido, incluso a vos.- Dije, con cierta verdad en aquellas tres ultimas palabras, que podían ser tomadas como se quisiera, me lleve la copa a los labios para vaciarla en un solo trago.- Tenéis motivos mas que suficientes y justos para odiarle, esto no debe ser fácil en ningún caso para vos…- Mis ojos se volvieron curiosos e inquisidores.- ¿Podría hacerle unas preguntas? Bien podéis responderlas o bien no, no insistiré pero… ¿quién es ese joven? ¿Que significado tiene para vos? Y más concretamente, ¿qué es de vos?

Un joven mozo paso a nuestro lado, bandeja repleta de copas en mano de la que tome otras dos, tal vez por el mero hecho de tener algo entre las manos, para poder saciar la necesidad celosa de poseer entre ellas el cuello de aquel muchacho.
Le pase la segunda copa a la joven, no era dado al alcohol pero… no podía reprimirme, beber, beber y beber hasta perder el sentido y olvidarme de todo pero… tras vaciar la segunda copa y tener en mis manos la que antes había entregado a la muchacha me detuve. Yo no estaba allí para ni beber ni dejarme llevar por enfermizos celos.

Estas aquí por trabajo, por trabajo únicamente por esa razón has venido.
Me dije, logrando calmar mis emociones, enfriarlas.
Ahora volvía a pensar con total claridad o con parte de la que era capaz de reunir. Necesitaría mantenerme en plena serenidad si debía lidiar con el Señor.

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Última edición por Drake Caiconte el Lun Jul 12, 2010 2:43 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Jul 09, 2010 9:53 pm

(: corto para despedirme y para que Dani cuando vuelva no tenga que escribir 20 traducciones del Quijote Smile:)

-¿Nun?-repetí, riendo. Eso era nuevo. Y me alegró sobremanera que ella fuese la única. Otra cosa que me recordaría a Christinne. Había dicho que no sabía nada del amor. Si bueno, nunca había visto a un buen doctor que no supiese de medicina.

Debajo de mis labios noté como fruncía el ceño. Noté como cogía una de mis manos y separé mi cabeza para mirarla. Parecía preocupada. No tenía porque. ¿Acaso no había dicho algo bueno? Intenté recordar al pie de la letra lo que acababa de decir pero no encontré nada para que variara su expresión. Entonces apoyó mi mano en su pecho y entrecerrando los ojos para concentrarme, noté ese “bum-bum”. Y desde ese momento supe que jamás podría amar a nadie más que a la dueña de ese latido descontrolado. Respiré de manera diferente hasta que nuestros pulsos estuvieron casi al mismo ritmo. Moví la mano vendada y con los dedos que menos me doliesen cogí su mano y la llevé a mi corazón con la mirada fija en la nada.

-Espero que no se rompa nunca. Porque necesito un sustituto del que me has robado tú.-mi tacto parecía traspasar su ropa, sentía cada fibra de su piel en todo mi cuerpo. Era un contacto tan íntimo como los que habíamos compartido, y en él no había deseo ni un enamoramiento loco, solo amor puro y sin condiciones.
Algunos hombres decían que ser besado por una mujer era signo de sumisión. Sonreí mientras me estiraba hacia ella y me hacía bajar la cabeza. Soberana tontería, que ella tomase la iniciativa me transportaba al cielo, subía un grado más mi temperatura y me hacía perder la cabeza. Si por mí fuese, me quedaría quiero para que me besase cómo y cuándo quisiera de por vida. Apoyé una mano en la pared que antes había golpeado para no perder el equilibrio al avanzar el cuerpo y la atraje a mí desde su espalda con el brazo. Curioso, por cada beso me dolía menos la mano.

-Me duele todo cuando me dices eso... Tendré que sufrir para oírlo más veces.-repuse con una sonrisa mientras le devolvía el beso.-Me arde el cuerpo...-añadí con unos cuantos besos más, cada uno más intenso y pasional que el anterior.-Ya ni recuerdo cómo me he hecho esto en la mano...-no era la verdad obviamente, pero sus labios tenían esa capacidad, que solo me fijase en ellos. Le di un beso en la barbilla y después le mordí el lóbulo de la oreja, me encantaba hacer eso. Suspiré largamente y la miré con cariño.-Quizás te esté sacando tiempo para que cumplas con tus obligaciones sociales... Aunque puede que te gustara hacerlas conmigo.-la cogí por la mano sana y me puse la otra en la espalda.-Vayamos más para allá...-pedí. Si quería estar con ella, que los demás nos vieran como pareja, tenía que comportarme como tal, no como un entretenimiento pasional de la señorita.

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MensajeTema: Re: Jardines   Jue Jul 22, 2010 8:28 pm

La mañana de la tan esperada fiesta que rondaba por mi cabeza había dado comienzo nada mas los primeros rayos de sol habían ocultado el leve resplandor de la luna en aquel idílico día. Aun así, era una jornada cualquiera de trabajo, por lo que transcurrió al principio como uno normal y corriente en la rutina diaria que acontecía en las mañanas venecianas.

Aunque nada mas salir de Palacio, después de una tanda de fatídicos ensayos, pasos de baile y errores, todo pareció cambiar, antes que nada, el rumbo de mis pensamientos. El camino que llevaba a mi casa entre las encrucijadas vías que poblaban toda la ciudad hacía una parada en la sastrería de mi querida amiga, donde siempre que necesitaba una gala para alguna ocasión importante, ella se encargaba de que fuera perfecta. Con una gran sonrisa y mucha prisa, me alejé de su local sosteniendo en mis manos la tela para el acontecimiento de esta noche.

Me abalancé sobre la puerta de casa actuando aceleradamente, pero el tiempo se me echaba encima y no deseaba llegar tarde al único móvil que me había mantenido en movimiento esta última semana, mostrándose ahora como una recompensa.

Corrí al cuarto de baño a asearme, dejando que el agua caliente hiciese mella en mis músculos fatigados otorgándome unos momentos de completa relajación en cuerpo y mente. Mas tarde, sequé mis cabellos con una sonrisa perenne en mis labios, todavía jubilosa por el acontecimiento. Un recogido entero me había parecido demasiado formal por lo que había sujeto los mechones de pelo hacia arriba, dejando caer una cascada sobre la espalda. En los minutos siguientes, desenvolví el vestido y me vestí apresuradamente. Aun no estaba acostumbrada a llegar ropas elegantes en exceso, sino mas bien mis finas telas de faldas cortas en grandes eventos, como por ejemplo, los bailes reales de Palacio, pero la ocasión lo requería y mirándolo bien, no me importaba en absoluto.

Spoiler:
 

Con unos últimos retoques aquí y allá, estaba lista para salir a la calle. Una vez allí, paré un carruaje vacío y pregunté por la dirección Giovanni di Laterano nº 8. El cochero, que parecía muy seguro de su ubicación asintió y espoleó a los caballos para que se pusieran en marcha. Bajo el traqueteo constante de las ruedas sobre el asfalto, me concedí unos momentos de tranquilidad dejando vagar mis pensamientos en distintas direcciones inconexas durante el tiempo que duró el trayecto.

Un parón y la grave voz del conductor me avisó de que había llegado a mi destino. Éste me tendió su mano y bajé las escalerillas con el corazón bombeando de expectación. Me acerqué a la puerta con cierto nerviosismo, no llevaba ninguna invitación y los guardias podrían pensar que tan sólo me aprovechaba de la ocasión.
<<Os sonara raro pero no debeis preocuparos por invitaciones o similares contratiempos, haceros presentar, decid que vais en nombre de Jace>>
Recordando las palabras de Jace, seguí sus instrucciones. Me detuve a hablar con uno de los guardias, el que parecía tener mas pinta de amable y se lo expuse con palabras similares acompañado de una sonrisa lo mas sincera que pude conseguir. Caviló unos segundos y decidió hacer lo que le pedía. Dije unas palabras de agradecimiento y me adentré en la mansión.


Última edición por Vita Mercier el Jue Jul 29, 2010 2:01 pm, editado 1 vez
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Jace Wayland
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MensajeTema: Re: Jardines   Dom Jul 25, 2010 1:58 am

Caminaba de regreso al jardín después de una acalorada discusión sin tregua ni cuartel que acabó con una orden sin opción a su incumplimiento que me dejó trastocado, yo no era de dar aquel tipo de órdenes, pero el estrés, el cansancio y el nerviosismo personal ya me estaban haciendo mella en mi habitual estado de despreocupación.


El gran reloj del recibidor comenzó a sonar.
- Tan avanzada la hora y aún no ha comenzado el plato fuerte de la celebración.- Dije apresurando el paso, deteniéndome en seco en mitad del arco de uno de los pasillos que daban a la gran estancia principal que era el recibidor.
Mi mente fue abandonada de todo pensamiento lógico y racional, dominada ahora por los instintos mas salvajes del hombre.

Noté como mas gente entraba en la casa, pero toda mi atención se concentró en aquella silueta, que hizo que dos sensaciones contradictorias me invadieran por completo: El nerviosismo de la alegría y felicidad glorificadas y el temor de lo que debía acompañar a esa joven.

Esa por la cual mi rostro mostraba una sonrisa que no quería abandonarme. "Al fin llegó, mi ángel, mi sueño, mi flor... mi amor" Pensé dibujando en mi mente cada detalle de ella.
Su cabello semi-recogido, que le daba aquel toque de elegancia, el vestido que dejaba a la vista de los afortunados su piel, esa que moría por volver a sentir rozándome, y que Dios bendijera a quien se le hubiera ocurrido la idea de inventar y poner de moda aquella forma del vestido. Quería avanzar hacia ella, abrazarla, besarla, tenerla para mí, cogerla si fuera posible entre mis brazos y, sosteniéndola subir las escaleras y perdernos entre los pasillos que conducían a mis aposentos y alli, con la puerta cerrada a miradas e indeseables oidos, hacerla mia.

Aquella muchacha tenia la clavícula más sensual y plagada de tentación que había visto en mi vida. Y no podía esperar a poner los labios sobre ella.


Dudas. "¿Hago bien? ¿Me estaré equivocando?" Esas preguntas se repetían incansablemente en mi cabeza, mientras mis pies y pasos me llevaban hasta ella. "Es lo que quiero, es cuánto quiero, deseo y necesito" Me dije convenciéndome a mí mismo de aquella firme realidad.
- Buenas noches signorina. ¿Puedo ayudarla en algo?- Sonreí mientras hablaba detrás de ella. "¿Qué pensará cuando me vea vestido de esta forma?" Pensaba, parecía que las dudas no querian abandonarme.- ¿Pareceís estar buscando a alguien? Tal vez pueda ayudaros entonces.
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Jul 30, 2010 6:07 pm

Nada más poner un pie en la mansión me invadió una abrumadora sensación de irrealidad. A derecha e izquierda hombres y mujeres de alta alcurnia ataviados con lujosas galas se saludaban y entablaban conversación entre ellos. El recibidor decorado exquisito gusto, se alzaba majestuoso enfrente mia. Aun acostumbrada a las estancias de Palacio esta velada se me hacía distinta y especial. Ahora yo era la invitada y podría disfrutar plenamente, sin tener que estar pendiente de ningún grupo imprevisto o complicación, pero no había asistido con anterioridad a ninguna fiesta tan distinguida por mi cuenta. Y además, me rondaban por la cabeza los misterios de esta noche. Estaba ansiosa por lo que descubriría y esto hacía que me pusiera doblemente nerviosa. “¿Tan importante es?”

Tomé los pliegues delanteros de mi falda para facilitarme subir los escalones hasta el hall. Deslicé la vida en derredor en un poco esperanzador intento de encontrar a alguien conocido para empezar a encajar, mas bien, no desencajar mucho, pero fracasó. Pensé en cómo podría encontrarle entre la multitud, ansiaba verle esta noche, sin embargo, no me hizo falta esperar mucho.

Efectué un sutil giro nada mas oír aquella voz a mis espaldas, la distinguiría en cualquier parte. Me quedé frente a frente y a la vez con la boca abierta. Estaba increíblemente apuesto, tanto que hechizaba con su visión. Sus rubios cabellos, en un visible intento de ser dominados, descansaban rebeldes sobre su atractivo rostro acompañados del fulgor se sus ojos y los tentadores labios curvos en una cautivadora sonrisa. A primera vista me llamó la atención su indumentaria, mas clásica y arreglado que en la otra fiesta y como solía verlo a menudo.

Tuve que hacer uso de la razón para contestar a su pregunta.

- Lo cierto es que si precisaría de vuestra ayuda, caballero. – Acepté con una sonrisa entre pícara y coqueta.Busco a un joven elegante y apuesto. Jace.Precisé siguiéndole el juego. - ¿Le conocéis?
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MensajeTema: Re: Jardines   Sáb Jul 31, 2010 4:25 pm

off: Vita, voy a decir lo que hacemos -vamos voy a controlarte un poquito intentare que no sea mucho- que cierta chica me descabeza sino hago esto rapido. Se que no lo vas a responder hasta despues de un tiempo asi que... cuando vengas haces lo que tengas que hacer.

Si aun fuese un niño tenia seguro en aquel momento correr tras la falda de la que fuese mi madre. Estaba nervioso y ansioso. Temeroso e increiblemente feliz de que ella estuviese allí. Sentimientos contradictorios si pero que mas daba cuando la mujer que uno amaba se hallaba frente a tia, tan radiante, tan perfecta y hermosa y si no hubiese sido por el hecho de pronunciar en sus labios el dulce sonido que era oir mi nombre de ella, hubiese perdido la compostura y hubiera hecho caso a mis deseos.


"Contrlate muchacho"
Oí la voz de mi padre pronunciando aquellas palabras que me estaba diciendo a mi mismo.
- ¿Jace? Si le conozco y demasiado bien como para poder afirmar que no debeís buscarle por más tiempo.- Dije sonriendo correspondiendo a su sonrisa con complicidad.


Tomé su mano y deposité un cordial beso que se me antojo extraño pues eran sus labios los que yo deseaba besar en aquel momento, en cualquier momento eran sus labios los que queria saborear, dejandome arrastrar por ellos a un edén particular propio.
- Me alegra verla aquí.- Dije tomando un tono divertidamente serio. De estar Mariahm presente en aquel momento me estaria fulminando con la mirada desaprovando aquel acto. No era adecuado para en donde estabamos, siendo objetivos de miradas que se preguntarían y posteriormente bocas que escupirían estupideces por doquier pero... "No me importa nada mas que ella y yo".- Personalmente os doy la bienvenida a mi casa, mia signorina Mercier.- Dije al fin, pero no callé queria decir más pero aquel no era el apropiado.- Venid.- Dije aun con su mano enlazada a la mía.


Salimos al jardin donde otro centenar de miradas se volvieron a mirarnos, y aunque podia deducir el porqué de aquella atención puesta en nosotros, me divertía increiblemente, me hacian sentir mas eufórico que nunca pues queria gritar a los cuatro vientos lo que sentia en aquel momento. A paso veloz nos alejamos de la multitud acercandonos por momentos al rincón mas apartado y con algo mas de sombras de la tarde que comenzaba a oscurecerse a pasos inpercetibles.
- Aquí no nos interrumpirán.- Dije tomando su rostro al fin entre mis manos y en un arrebato de felicidad y deseo uní mis labios a los suyos.
Me separé a regañadientes de ella y tras un suspiro de satisfacción la miré fijamente con una intesidad en mis ojos que no creía que podia existir.
- Ahora querreís la explicación que os debo, del porqué no os dije mi nombre completo, ¿verdad?
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Daphne W. Desfassiaux
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MensajeTema: Re: Jardines   Sáb Jul 31, 2010 4:39 pm

Habia estado cenando como siempre en compañia de mi hermano, en la larga mesa de nogal que poseia en esa casa, bueno ahora tambien mi casa, no podia decir otra cosa sino que la comida habia sido exquista como siempre, y que claro entre la cena y el vino me habia entrado algo de somnolencia, despues de estar en la mesa un rato anuncié mi retirada a mi habitación entonces, Mariahn me dijo que debia vestirme que ibamos a ver a alguien esta noche unos negociadores o algo así, gente importante y que debia estar presentable.

La deliciosa idea de tomar un baño y dormir se acababa de desplomar cosa que lamentaba no tube que hacer más remedio que alejarme de la mesa para irme a mi alcoba, pero entonces me comentó que me pusiera alguno de los vestidos nuevos los cuales habia cojido en aquella sastreria, asentí y comencé a subir a mi habitación en compañia de una de las doncellas, la mia particular la cual era un gran apoyo para mí me preparó un baño caliente con aromas de sándalo mi favorito.

Despues de aquel efectivo baño sali de la bañera y me sequé, decidí que aquella noche vestiria el regalo que me habia dado mi hermano, asi tal vez me sentiria más segura, junto al tocador me observé a mi misma, mi peil más blanca que nunca, y mis cabellos mojados los cuales estabamos secando con paciencia.


Habia tiempo suficiente me habia dicho mi hermano, nos pusimos manos a la obra para vestirme, despues de ajustarme bien el corsé , decidí ponerme el bonito vestido rosado, el cual no estaba del todo, mal me introduje en el con cuidado mientras la doncella me lo asentaba y acomodaba como es debido, estaba pensando en ponerme algun pequeño bolso, asique lo mande cojer y introduje un abanico, ya que estos dias estaba haciendo calor por la llegada del verano.

Con una brocha comencé a maquillarme un poco lqs mejillas y dí color a mis labios con un color discreto, despues recojí mi cabello con ayuda para que ningún pelo rebelde se me quitara de donde no debia, además de el collar, me observé y sonreí, noté aun el hedor a sándalo en mi piel, me envolvia ese olor, me levanté del tocador y me eché un poco de perfume despues de colocar todo me senté en una de las sillas de la preciosa habitación azul.


comencé hablar con la doncella pues habia quedado con que me llamarian para bajar, estaba algo nerviosa, no sabia el porqué de la razon pasados unos minutos observé el relog de la pared y decidí que si ya era raro que no hubieran venido a buscarme, mandé a la doncella fuera, y despues salí yo con cuidado por las escaleras.

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El asombro fué pletorico al ver lo que tenia en frente, la casa totalmente adornada, el hall estaba como nunca precioso, la gente por todas partes, comida bebida y música, la gente seguia llegando, sin duda alguna esto era una fiesta aunque no sabia el porque, al parecer era una sorpresa, no habia ninguna cara que yo reconociera, ninguna lo cual me produjo un horror inmediato.


no me gustaban las grandes multitudes de gente y menos si yo no conocia aquellas personas, me acerqué a uno de los trompeteros para preguntar lo que pasaba por alli, el pàreció sorprendido al verme y yo no le pude detener cuando ambos tocaron y anunciaron.
" Damas y Caballeros, La señorita Daphne Wayland " se me hizo estraño volver a oir el apellido que habia tomado nuevo.


el panico se apoderó de mi busqué con la mirada a mi hermano que seguro que tenia todo que ver en esto, tenia al respiración agitada, nunca se me habian dado bien los tratos sociales, ¿ y si no encajaba ?, ¿ y si no servia para esto ? Definitivamente las dudas se apoderaban de mí y yo no sabia donde meterme, si huia dejaria mal a mi querido hermano y no queria que eso pasara. ¿ qué debia hacer ?, de momento solo queria que la tierra se abriera en dos y me tragara allí mismo.

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Daniela di Chiamo
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MensajeTema: Re: Jardines   Miér Ago 11, 2010 6:00 pm

Dejando al lado sus insufribles comentarios de doble filo, parecía casi un caballero. Un caballero que repentinamente no contestaba a mi pregunta. Un, dos, tres segundos. Volví la mirada a la repulsiva pareja. De nuevo a Alacrán. Le temblaba la mano y pequeñas gotas de licor se derramaban por el borde de una copa medio vacía. Los miraba a ellos. ¿Por qué se encontraba así? Dejé un espacio entre nosotros y lo miré, extrañada. Por un momento ni Nunzio ni Christinne existían. Su cara era un auténtico cuadro. La verdad, me apenaba ligeramente al contemplarla. Y entonces comprendí. Esbocé una sonrisa enorme y miré a la chiquilla, que ahora parecía ser una rompecorazones. No me lo podía creer. Reí y dirigí mi vista al hombre de anterior fría mirada. ¡Pero si ella debía de tener 18 años a lo sumo! Y aún no se le consideraba veneciana por completo, o eso había oído. Pocas mujeres conseguirían tener dos hombres a sus pies y a saber cuantos más. Así que Christinne LeBlanc no era la mosquita muerta que pensábamos... Estallé en carcajadas sin poder evitarlo. Él, un asesino “terrorífico”, y hecho polvo.

-Por el amor de Dios...-acabé la frase y justamente la cordura volvió al criminal. Disimulé con tos otro ataque de risa.-Responderé a tus preguntas con mucho gusto.-tenía que pensar en otra cosa o moriría de risa en ese instante. Era todo tan irreal... Ahora me era imposible mirar mal a Nunzio. Si esa mujercilla dejaba así a témpanos de hielo, Falecci sería su víctima principal.
Escuché atenta sus preguntas. Bien, el cambio de tema que esperaba. Y Alacrán hacía ver que no pasaba nada, que ingenuo. Esto estaba siendo el plato fuerte de la noche, estaba segurísima.

-Ese hombre que ves con LeBlanc,-dije con lentitud y malvada intención.-es mi prometido. Lo cuál significa que besar a LeBlanc es infidelidad.-le dediqué una sonrisa inocente.-Nunzio Falecci es mío.-acabé con un suspiro. Dirigí mi vista por el jardín. En cuanto Falecci salió de su escondite presentaron a la nueva señorita Wayland.
-Divertido, os tiene a los dos como marionetas.-aproveché el ruido de los aplausos que se formó para decirlo. Cogí una de las copas que sujetaba.-¿Has dicho que ese hombre tardará? Bien...-esperé hasta que el personal despejara para poder pasar. Ahora veía a Nunzio con claridad.-Coge dos copas para nuestros dos próximos acompañantes$ Con el calor que habrán pasado, tendrán sed.-desvié la mirada hacia mi vestido como si yo no hubiese dicho nada. Moví la cabeza, me coloqué el pelo y con aires de superioridad caminé por el jardín. Podía ocurrir que mi compañero no me siguiese, pero lo principal de la idea era molestarlos a ellos dos. Aunque sería una lástima no tenerle al lado de Nunzio y Christinne. Si, sería fantástico. Unos metros más. Dos pasos. Un segundo...

-Irresponsable.-dije mientras le tendía la copa a Nunzio. Fui a ponérsela en la mano, pero la tendía vendada. Sin perder la sonrisa esperé a que la cogiese mientras le daba un beso en la mejilla. Cuanto había deseado tenerlo cerca...
-Buenas noches, Christinne. Ahora le traerán una copa.-“Si es que acaso bebes alcohol.” La verdad, viendo lo visto, que LeBlanc se emborrachase y se divirtiese de forma no muy corriente no era lo peor que se me ocurría.-De verdad, ya no se como decirte que no me seas infiel delante de los demás., Nunzio.-dije, haciéndome la ofendida. La miré a ella con una sonrisa de lástima y acaricié el rostro de mi futuro esposo.-Aunque sabiendo cuanto te quiero, te lo perdonaré... Como todas las veces anteriores.-suspiré teatralmente.-De veras Christinne, no has sido la única ni por asomo. No se como te habrá engalanado, pero si espero que seas la última de sus incontables amantes.-le di un golpe a Falecci en la mano vendada, con cara de no saber que la tenía así y me giré para ver si veía venir a Alacrán.

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Christinne N. LeBlanc
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MensajeTema: Re: Jardines   Vie Ago 13, 2010 12:10 pm

Sonreí a mi acompañante de manera dulce cuando preguntó por su nuevo apodo, y ciertamente hipnotizada, sus ojos me hechizaban y llamaban como ningunos otros lo habían hecho, simplemente no podía dejar de mirarlos, y cuanto más me gustaba no dejar de hacerlo. Sentí como acompasaba su respiración a la mía para igualar el ritmo de nuestros corazones, apartit de ahora dos órganos que latirían al mismo ritmo el uno pr el otro.No podía llegar a imaginarme cuanto me había enamorado de aquel hombre o cuanto más me enamoraría de él, dado que aún conocía tan solo parte de él, pero de conocerle al completp estaba segura de que le amaría mucho más. Tomó mi mano con la suya herida colocándola sobre su pecho para que también yo pudiese sentir el latido de su corazón, era maravilloso poder sentirlo, poder casi oirlo sin estar cerca, saber que latía, que estaba vivo, que se aceleraba si me mantenía cerca.
-Prometo cuidarlo bien, cuida también bien del mío por favor.-le pedí con una sonrisa inocente y llena de ilusión.Pareció agradarle mi intención de besarle y se dejó llevar por mis brazos, apoyando una de sus manos en la pared y la otra tras mi espalda, acercándome a él mientras le besaba, era algo que ya se había convertido en mi en algo similar a un vicio, deseaba besarle en todo momento e incluso en aquel momento en el que lo hacía deseaba que el tiempo se detuviese y ese instante durase para siempre. Podría haber jurado que pese a no estar sobre su pecho, podía sentir en mi mano el latido de su corazón, algo que realmente me agrado, era lo único que quería sentir o escuchar, sería la música y el abrazo que me ayudaría a dormir en las noches de tormenta más aterradoras.Cuando dejé de besarle sonreí picaramente ante sus palabras y mucho más ante cada uno de los besos que me robaba tras cada frase, o que quizás simplemente le regalaba o tomaba, ya que no se puede robar algo que te pertenece.-Lo escucharás cuantas veces desees.-le dije.Besó mi barbilla y mordió el lóbulo de mi oreja lo cual probocó una leve carcajada en mi colocando mis manos sobre sus hombros para apartarle un poco riendo.-¿Que pensarán de nosotros el resto de invitados si nos ven así?-pregunté bromeando con un tono de voz bastante burlón.-A quien le importa.-dije y sonreí cuando tomó mi mano.-Sí, vamos, se supone que tengo que darme a conocer en Venecia si quiero ser veneciana.-dije sonriendo, bien sabía que por una parte me daba igual que me aceptasen o no, ya que sería veneciana, pero para mi Paris siempre sería mi casa y francesa siempre lo sería...me daba igual y más ahora que tan solo le necesitaba a él para ser feliz. Quería resentarme con él ante todos, que me viesen acompañada, que supiesen que no aceptaria a nadie que no le aceptase,que no nos aceptasen...se suponía que en esos actos cuando te dabas a conocer solían acordarse compromisos a la vez que se observaban cualidades para futuras o futuros pretendientes, pero yo ya no quería a nadie más que no fuese Nunzio Falecci.Entonces observé como una muchacha rubia se acercaba y sonreí pensando que vendría a saludarnos para charlar un rato, dirigí una últimamirada a Nunzio con una sonrisa y de nuevo miré a la muchacha, la reconocí, Daniela di Chiamo, la había conocido en otra ocasión y había sido agradable hablar con ella, pero nunca me habría esperado coincidir allí con ella.Le tendió una copa a Nunzio y besó su mejilla tras llamarle ¿``irresponsable´´?, ¿por qué tanta confianza? ¿se conocían?, aquello tan solo causó un leve nerviosismo en mi, aún agarrando la mano de Nun con suavidad, durante un instante la sonrisa de mi rostro se borró y con la mirada perdida en la muchacha me quedé pensativa, pero reaccioné.-Buenas noches señorita di Chiamo, gracias, no soy muy dada a la bebida así que espero no me traigan algo demasiado fuerte.-le dije con una sonrisa, era cierto que no acostumbraba a beber, a mi madrastra no le haría demasiada gracia que bebiese con tan solo 17 años, además de que se me subía a la cabeza demasiado rápido, sin mebargo apesar de lo que todos pensasen yo no era ninguna niña, ya era hora de hacer lo que quisiese.Entonces la voz de la muchacha sonó de nuevo y sus palabras hiciero eco en mi mente, aumentando mi nerviosismo, mi confusión y mi preocupación, miré a Nunzio de inmediato con la sorpresa en el rostro y seria, con los ojos brillantes...¿qué quería decir aquello?, ¿cómo que infiel?, solté su mano de golpe y dirigí mi mirada a la muchacha rubia y de nuevo al joven de mi lado, con algo de decepción, no, no podía ser, el nunca me habría mentido, no habría jugado conmigo...el mismo me había hablado de que había sido un mujeriego....pero había dicho que me amaba...no podía haber jugado con todo aquello...¿Por qué mi felicidad se rompí tan de golpe? Le miré rogándole con la mirada que me explicase todo aquello, que dijese que ella mentía o en busca de una risa que me mostrase que tan solo era una broma...pero nada...ella me miraba con pena...-¿Q-qué quiere decir todo esto...?, ¿infiel?...¿qué esta pasando?-le pregunté con nerviosismo.-Nunzio,¿por qué dice esas cosas...?-pregunté con desesperación, aguantando las lágrimas.Me di cuenta que esas no eran las preguntas adecuadas, así que fui al grano:-¿Qué tienes con ella?- ¿Amante?, ¿entonces había jugado conmigo?, me sentía estúpida...rogaba porque me contestase, porque me dijese que nada de aquello era cierto.
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Nunzio L. Falecci
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MensajeTema: Re: Jardines   Miér Ago 18, 2010 12:17 am

Apreté su mano con fuerza, contento de hacer algo más que besarla. Aunque me encantaba, quería tener otro tipo de vida con ella. Escuché la presentación de Daphne de fondo, un brillo hacía de mi mirada un títere a su gusto, solo podía mirar a Christinne. Aunque por lo que oí Wayland estaba espléndida, pero poco me importaba a mí, si Daphne se sentía a gusto pues ya está. Me obligué a mirar a los otros invitados, casi todos miraban a un punto fijo, Christinne y yo parecíamos los únicos ajenos a todo. Como siempre, como debía ser. No, los únicos no. Una figura solitaria se movía de aquí para allá... Una figura a la que había olvidado hacía unos minutos, grave error por mi parte, porque si decidía irme con Christinne a la carrera... no tendría explicación y viendo como era Daniela al girar la esquina ya estaría plantada enfrente nuestro, la muy bruja. La observé llegar a nosotros sin cambiar mi postura, sin reaccionar de ninguna manera. Una llama chispeante que en poco tiempo sería ceniza latía con esperanza en mi corazón... Pero a Daniela no se le iba a olvidar comentar nada de lo nuestro.

Era obvio por su expresión. Una sonrisa dulce, de cortesía que se dirigía a mi mejilla coronada por dos ojos crueles y fríos. No aparté el rostro, pero tampoco solté la mano de Christinne. Extraña combinación la del tacto de la mujer que amaba con los labios de una persona cruel como ninguna a la que una vez había tenido afecto. Y le ofrecía una copa a Christinne, con ese deje desdeñoso que la chica no parecía notar. Eso me hizo fijarme en lo pequeña que podía parecer todavía Christinne. Podía tener esa edad, pero por dentro era mucho más madura que esa tentación no tan deseosa rubia.

Cogí la copa que me ofrecía casi sin verla y bebí unos sorbos. Miré a Christinne sin apartar mi mirada ni un segundo, se la veía inquieta pero por lo menos conservaría esa imagen. Cerré los ojos ante la frase de Chiamo porque no podría soportar la reacción de Christinne. La crueldad de mi antigua amiga era inmensa, jamás había visto a alguien tan manipulador. Me temblaban las manos y las apreté para intentar controlar el movimiento de estas. Entonces Christinne se soltó de mí y la ira me envolvió, esa mujer me iba a destrozar la vida alejándome de la chica que quería para mí.

-¿Por qué haces esto?-cogí su mano y la aparté de mi cuerpo lo máximo que pude. Christinne me miraba dudosa, desesperada, buscando en mis ojos respuestas, respuestas que quería y que no podía dar. Apreté la mandíbula y tiré el cristal a la pared, no paré a mirar si se rompía, si no lo hacía o si por milagro y suerte alguna esquirla iba a parar a la cabeza de Daniela. Me llevé las manos al cabello y lo revolví con energía, observando de mala manera a di Chiamo. Intenté olvidar mi tema con ella y me concentré en quién merecía mi atención.-Nada con ella es importante, te amo a ti, solamente a ti. No le he sido infiel porque te pertenezco...-intenté explicarle. Quizás mi voz tensa no era la mejor para hacérselo ver, pero en ese momento solo tenía esa.-Tienes que creerme... Ella...-suspiré un par de veces. Su pregunta me mataba, me dolía el corazón al respirar, quería que todo acabase o que en verdad nunca hubiese comenzado.-Estamos... prometidos. Pero no la quiero, tú eres la única para mí.-dije apresuradamente.-Por favor, no me mires así. Olvida esto...-rogué. Pensé en abrazarla, en besarla, en acercarme más... Pero no me atrevía. No parecía muy dispuesta a que estuviese más cerca. Y eso era lo peor que me había pasado jamás.

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Aime-moi pour toujours, Christinne LeBlanc

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Jace Wayland
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MensajeTema: Re: Jardines   Lun Ago 30, 2010 10:32 pm

Antes de que mi amor pudiera responder a mis palabras, un silencio abrasador casi acusador impregno el lugar y extrañamente me senti como un rató atrapado en una trampa a punto de ser deborado por un... una bella felina que me podia hacer ir a buscarla y rescatarla a ella en vez de huir yo por ser la presa. "Mas tiempo solo unos minutos más por favor..." Supliqué no sabía muy bien a quien si a Dios o a que el presentimiento que me embargaba no fuera lo que pensaba.


Un nombre.
Solo un nombre acompañado de un apellido fue lo que me hizo saber que no tenia escapatoria, me tendria que enfrentar a una criatura que desentonaría, lo sabia y eso era lo que me gustaba, desentonaba con todo justamente lo que muchos nobles y gentes adineradas pensaban de la familia Wayland. Ese era el mejor atributo de mi familia eramos diferentes y al mismo tiempo esa diferencia no podia causarnos problemas pues nos otorgaba ante otros respeto.


Suspiré y la miré.
Deseaba no tener que decir esas palabras, pero debían salir y yo debia marcharme. No no era marcharme sino alejarme unos metros de ella. Pero no podía, no quería, una parte inquebrantable se nega a alejarme de ella. Si alguna vez habeís sentido algo tan profundo y hondo como lo que yo sentia hacia aquella muchacha comprederiais, exactamente, lo que por mi mente, cuerpo y ser en conjunto se trasladaba como una sombra.

Intenté sonreír.
- Os he prometido desvelaros y responder vuestras preguntas, y creeme antes de que el sol busque a la luna para darle caza a la noche, lo sabrás todo.- Dije con una amplia sonrisa que no se contrastaba en absoluto con mi tono de voz serio, apremiante, esperaba que comprendiera o quizas me atemorizara al idea de que supiera lo que me estaba costando tan solo alejarme de ella por unos momentos. Acaricie su mejilla, aquel pequeño roce me llenaba de tranquilidad, si ella estaba allí nada malo podia pasar.- Disfruta la fiesta, eres una invitada especial, y mis sirvientes lo saben.- Tenia que marcharme ya o cierta persona acabaría con mi vida antes de que yo pudiera hacer lo mas peligroso y temerario que en mis locuras de joven inmaduro y alocado cometía.


Descendí mi mano hasta su nuca, asiendola con firmeza e incliné lentamente mi rostro al de ella rozando suavemente nuestros labios. Cada vez tenía mas claro y decidido lo que pensaba hacer aquella noche en la que debía presentar a la que se habia convertido en mi hermana y si... primera conocedora de la verdad de mi padre.
- No te marches, se que no es caballeroso el dejarte sola, pero no lo estarás.- Sabía lo que decía, mis ojos estarían puestos en ella y algunos de los guardias personales tambien tenían la orden de vigilar a cualquier hombre que a ella se acercarse.


Volvi a besarla y tomándo su mano nos alejamos de la penumbra, a medida que nos acercabamos a la luz fui perdiendo contacto con su mano. Muchos ojos se posaron en nosotros, mas en mi que en mi acompañante. Avancé con desenvoltura, en este jardín habia hecho sudar a muchos niños de nobles e incluso a muchos de los sirvientes que por desgracia ya no contaba a mi servicio. "Mucha historia guarda esta casa..." Pensé mientras me acerca a mi dulce hermana. Estaba radiante sin duda. Cualquier cosa le venia idonea a su figura. "De ahora en adelante tendré que cuidar mas de ella, o cualquier avaricioso me robaria mi rubi" Pensé dedicandole una sonrisa desenfadada. Me plantéfrente ella, conteniendo las ganas de reirme, su cara era un verdadero poema. Con exagerada perfección hice una reverencia ante ella, tendiendo mi mano hacia adelante para que la tomase.

Al tomar mi mano la asi con fuerza y dejé un suave beso en su dorso. Susurrando en el momento.
- Supongo que la sorpresa duro todo lo que quería.- Dije casi ocultando una sonrisilla de diablillo.- Ahora no puedes echarte atrás.- Dije, habia pensado en esa posibilidad de ahi que hubiera hecho guardad con tanto recelo el motivo de la celebración y el momento y toda la parafernalia que le seguia.- Prometo tragarme tus quejas cuando la atencion se haya desviado de nosotros.- Dije viendo su expresión. Sonreí y comenzamos a andar por un amplio pasillo que la multitud habia hecho para nosotros.

Todo iba perfectamente hasta que caí en la cuenta... ¿Que diablos debia decir para presentarla? Nunca habia hecho nada por el estilo. Solo un milagro podria salvarme de la humillción frente a casi la mitad de la nobleza veneciana y de algunos mas humildes.
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